Cómo compartir piso y no morir en el intento. Parte 2: El misterio de los cacharros sucios.

En mi casa sucede un fenómeno paranormal, que fue el que me llevó anoche a escribir el primer post de este tema sin par, que es la convivencia en los pisos compartidos.

Resulta que por algún extraño motivo, y sobre todo cuando yo me voy de finde, cuando regreso el domingo por la noche o el lunes hay una pila de cacharros sucios en una mitad del fregadero. Hasta aquí todo muy mundano.

Pasan días y días y los platos sucios siguen en el fregadero. Y llega un punto en el que yo ya me harto. A veces decido fregarlos para no montar más jaleo, pero si se me ocurre preguntar quién los ha usado, es cuando llega el misterio….

¡¡¡ NO LOS HA USADO NADIE !!!

Nadie de los tres restantes miembros de esta casa, que se han quedado aquí durante el finde (recordemos que yo no estoy) ha utilizado esos cacharros. ¡NADIE! Pero ahí están en la pila, desafiantes, constituyendo uno de los más grandes interrogantes que jamás he tenido que plantearme…

¿Es que una presencia del Más Allá se materializa los fines de semana en esta casa, cuando todo el mundo duerme, para cocinar algo con mucho tomate, y cuando ha saciado su apetito de ultratumba, decide volver al reino de los espíritus sin fregar la loza?

¿Acaso es Noa una princesa maldita que fue transformada en gata por una malvada bruja y su hechizo se rompe cada quince días, fines de semana alternos, y vuelve a ser humana y apenas tiene tiempo de prepararse algo y comer antes de que suenen doce campanadas o algo por el estilo, y por eso nunca friega?

¿Tal vez, atendiendo a una explicación algo más terrenal, uno de los antiguos inquilinos de la casa, que tiene copia de la llave, decide entrar de vez en cuando como venganza por algún enfrentamiento pasado, y en lugar de llevarse cosas de valor, como ordenadores, etc… decide alimentarse a hurtadillas y dejar los platos sin fregar?

Me temo, queridos amigos, que nunca lo sabré. Quizás llame a Iker Jiménez, no lo sé. O a los Ghostbusters!

Aunque he de reconocer que personalmente me inclino por esta otra teoría:

Uno de mis compis o es guarro, vago y comodón, o es guarro, comodón y sufre de Alzheimer precoz.

Eso explicaría por qué ninguno canta cuando se le pregunta.

Lo peor de esto es la frustración que me produce, pues vale que “nadie los haya usado”, me lo creo (no, no me lo creo pero les digo que sí por no seguir discutiendo), pero que nadie diga “vamos a intentar solucionar esto” me toca la moral de manera sobrehumana.

Digo yo que no sería tan difícil que, ya que parece inevitable que esto pase, nos turnemos para fregar los malditos platos, o platos malditos, no lo sé, pero bueno… A ver qué pasa cuando lleguen.

Os mantendré al tanto…

Un comentario en “Cómo compartir piso y no morir en el intento. Parte 2: El misterio de los cacharros sucios.

¡Deja tu comentario!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .