"Salvajes y sentimentales. Letras de fútbol", de Javier Marías.

Hace ya tiempo que no actualizaba mi blog, y hoy que tenía un rato, y algo que me apetecía compartir, pues aquí me tenéis.

Dije que no iba a escribir de fútbol, pero en una de las clases del Máster teníamos que leer un libro sobre deporte y periodismo, y por ello, he descubierto una delicia que me ha animado a publicar un nuevo post sobre el tema:

Se trata de “Salvajes y sentimentales. Letras de fútbol” del escritor madrileño (y madridista) Javier Marías. Es una compilación de relatos cortos publicados en El País y EPS de 1992 al 2000.

Gracias a este pequeño librito, de unas 200 páginas, he podido, entre otras cosas, maravillarme de gestas blancas que desconocía (aunque me guste mucho el fútbol, no puedo negar que soy bastante ignorante a este respecto, sobre todo en lo que a cuestiones históricas se refiere. Quizás la edad también tenga que ver algo en ello).

Hay varias ideas que me han resultado especialmente gratas de leer, sobre al provenir de la privilegiada pluma de este autor:

La primera es que el Real Madrid no fue el equipo de los vencedores tras la Guerra Civil, sino el de los republicanos madrileños. Fue más tarde cuando Franco, como hacen muchos líderes de Estado, se subió al carro del oportunismo y celebró las victorias blancas en Europa como si fueran propias. Pero como bien dice Marías “uno nunca es responsable de los desgraciados amores que inspira”. El Madrid era el equipo que llevaba el nombre de la ciudad bombardeada con saña por los que más tarde integraron el Atlético Aviación, el equipo de los pilotos franquistas. Así que el hecho de que unos cuantos ultras defiendan la dictadura y porten banderas nazis no quiere decir que ese sea el sentir de todos los madridistas, ni tan siquiera de la mayoría.

Otra cosa, clara para la mayoría, supongo, es que el que es de un equipo, lo es para siempre, no importan las derrotas que se sufran, el ridículo que haga el equipo, la ausencia de títulos, etc… Yo nunca podré ser de otro que no sea el Madrid. Y Javier Marías tampoco.

Para contaros la última que quiero destacar, voy a transcribir íntegramente el relato (no sé si esto se puede hacer por aquello del Copyright pero rezaré para que la SGAE no me multe. En todo caso, que quede claro que esta obra es del señor Javier Marías y no mía y que no la utilizo con ánimo de lucro, simplemente quiero compartirla con aquellos a quienes pueda interesarle). Aquí va:

“Trasvase o estafa” (1998)

Cuando dentro de unos meses los gemelos De Boer puedan dejar su equipo, el Ajax de Amsterdam, para fichar por el Barcelona que los ansía*, una probable alineación de este extra-club, tradicional emblema del nacionalismo catalán, rezaría así: Hesp (holandés), Bogarde (holandés), De Boer I (holandés), Giovanni (brasileño), Reiziger (holandés), De Boer II (holandés), Rivaldo (brasileño), Cocu (holandés), Zenden (holandés), Anderson (brasileño) y Kluivert (holandés). En el banquillo podrían estar Baia (portugués) Pellegrino (argentino), Figo (portugués) Amunike (nigeriano) y, si me apuran, Sergi y Guardiola (españoles o catalanes, como prefieran, no me vengan con monsergas por un quítame allí unas franjas o unas barras, rojigualdas todas). Entre los titulares tendríamos a ocho holandeses y tres brasileños, y de los primeros no sé cuántos – pero la mayoría- procedentes del mismo club, el mencionado Ajax. Habría que recordar que de allí vino también el entrenador Van Gaal (holandés) y que su ayudante es Koeman (holandés). Si Cruyff fuera el presidente de la entidad – y ojalá, por otra parte- quizá el Barça acabaría jugando en la Liga de los Países Bajos.

Creo ser una de las personas menos nacionalistas o patrióticas que conozco; me da lo mismo de dónde sea la gente para admirarla, quererla, ofrecerle mi amistad y mi lealtad e incluso – he ido mucho con mujeres guiris – mi amor eterno. Nunca me ha convencido del todola política de contrataciones del Athletic de Bilbao, sobre todo últimamente, al haberla teñido de nacionalismo y racismo algunos aprovechados, cuando antes no se la percibía de ese modo y era sólo admirable.

Habría sido una pena para nuestro fútbol no haber gozado de Di Stéfano, Kempes y Maradona (argentinos), de Puskas, Kubala, Kocsis y Czibor (húngaros), de Mendonça (que no sé de dónde era, pero no de aquí, desde luego), del alemán Netzer o de su compatriota Schuster, de Cruyff por supuesto. Y estoy a favor de la Ley Bosman, la que ha permitido que cualquier jugador de la Unión Europea pueda ser contratado por cualquier club de ese territorio sin más trabas de las puestas a un ejecutivo o a un profesor o a un experto en lo que sea.

Pero que las cosas puedan hacerse no significa siempre que deban hacerse; que sean posibles las convierte en obligatorias; que sean legales no las hace en el acto aconsejables, ni siquiera legítimas. Habría incontables ejemplos de cómo se confunde en  nuestra época lo permitido con su práctica forzosa, en nuestro país sobre todo. Habrá que dejarlos para otro día, hoy hablaba del fútbol, al inicio de esta temporada en que los aficionados perplejos y tibios. Sé de muchos barcelonistas que están más bien cabreados. Una cosa es reforzar los equipos con  buenos jugadores, sean de donde sean, que se van integrando poco a poco, a los que la afición va haciendo suyos individualmente, sobre todo porque los recién y gradualmente llegados se van mezclando con los que ya estaban, los van “heredando”. Que la base deba ser del propio país no es cuestión de patriotismo, sino de conveniencia y aun de necesidad, para que el juego siga vivo y no se traicione a sí mismo. El éxito de este deporte se debe al elemento de sentimentalidad que es su nñucleo, y resulta difícil encariñarse con diez u once mercenarios. El jugador que ha vivido desde niño las rivalidades Madrid-Barça, o Athletic-Real, o Sevilla-Betis, afronta esos partidos con un espíritu vedado a los extranjeros. No es que mi equipo dé mucho mejor ejemplo de astucia, pero al menos su grupo de foráneos (Roberto Carlos, Seedorf, Mijatovic, Suker, Karembeu, Panucci, Illgner, Savio) se han juntado en él por primera vez, y cabe imaginar que ellos, con Sanchís, Hierro, Raúl, Morientes, Guti… todavía sean el Real Madrid. Lo que no cabe es que el Ajax en pleno se enfunde la camiseta azulgrana y pase por eso a ser el Barça. Me pregunto qué aporta entonces Van Gaal, en qué consiste su trabajo, si lo que ha dicho es: “Tráiganme al equipo con el que fui campeón. Sólo así podrán serlo ustedes”. Si la maniobra fracasa, podrán solicitar el trasvase del Liverpool, o de la Juventus. Yo si fuera culé estaría deprimido y furioso. Ya lo estoy siendo merengue, porque en la Liga quiero ganar no al Ajax ni al Palmeiras, sino al Barça. Empezamos a sentirnos estafados todos. Y mientras nos roban el vestigio mayor de la infancia, cínicos como Núñez declaran que la culpa de que jueguen tantos extranjeros la tiene el Gobierno. Si no lo leyeron, no me pregunten por su argumentación, porque da vergüenza hasta contarla. Piensen, piensen cuál pudo ser, a ver si logran ponerse en la hueca y despiadada cabeza de semejante bribonzuelo. No es nada fácil, se lo aseguro.

* Ya han llegado los gemelos, lo que anunciaba ha pasado. Ahora ansían a otro portero, cuyo origen no es dudoso: Van der Saar se llama, creo.

Espero que a mis amigos madridistas este pequeño artículo les haya gustado tanto como a mí. Y que mis amigos culés se den cuenta de que no es oro todo lo que reluce ni el Barça juega con canteranos desde que se fundó el club allá en los últimos coletazos del siglo XIX. Més que un club, en su tiempo fue la “Naranja Mecánica” vestida de azul y grana.

No sé cuándo podré publicar el próximo post, espero que no pase tanto tiempo, pero no prometo nada, tengo mucho que estudiar y poco tiempo para hacerlo. Sea como fuere, intentaré buscar otra temática, porque ya me imagino que con la entrada de hoy me caerán no pocas críticas…

No me echéis mucho de menos hasta entonces ;P

2 comentarios en “"Salvajes y sentimentales. Letras de fútbol", de Javier Marías.

  1. Lo siento, pero respecto a este tema no estoy nada de acuerdo, ni soy del Barça ni soy del Madrid, pero no se puede hablar de que el Barça parecía la naranja mecánica, cuando la plantilla titular del madrid en la temporada 98-99 estaba formada por 7 extranjeros,(Bodo Illgner, Panucci, Da Silva, Savio Bortolini, Redondo, Seedorf y Mijatovic) y sólo 4 españoles,(Fernando Hierro, Sanchís, Raúl González y Morientes) y de entrenadores, ese año hubieron 2 y los 2 extranjeros, por cierto, uno de ellos Hiddink, holandés. Espero que no te moleste esta pequeña crítica, sí que estoy de acuerdo en que hay clubes en los que a los jugadores españoles hay que buscarlos, porque no existen, y es una pena, porque aquí hay muy buenos jugadores, pero hay que generalizar, ya que por desgracia lo hacen todos los clubes, no se libra ninguno, ni tu Real Madrid ni mi Valencia, jejeje, que yo soy del Valencia. Lo dicho, espero no haberte molestado.Un saludo!Por cierto, decirte que me está encantando tu blog. Me gusta eso de que hables con tanta claridad y expresando lo que tú piensas o sientes sobre temas de los que mucha gente no hablaría.Así que aquí tienes a una seguidora más, con tu permiso, claro.

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  2. Hola Silvia, en primer lugar te agradezco la crítica, siempre que éstas sean constructivas son recibidas con los brazos abiertos. Lo llamativo del caso del Barça esa temporada fue no el elevado número de extranjeros, sino que en su mayoría fuesen holandeses y que además casi todos viniesen del Ajax. Pero te doy la razón en que debería darse más protagonismo a nuestros futbolistas que no en vano son campeones del mundo con la absoluta y de Europa en casi todas (o todas) las categorías inferiores. Muchísimas gracias por tus palabras y espero que sigas disfrutando de mi blog, últimamente no lo actualizo tanto como debería pero bueno, ahí vamos… Intentaré estar a la altura de las expectativas. Un abrazo fuerte. Rosa (no sé por qué no me deja publicar con mi cuenta así que tengo que publicar como anónimo).

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