Haciendo números.

Cifras. CERO. A la izquierda. Así es como me sentí tras mi entrevista del viernes. SEIS horas de autobús entre ida y vuelta (Toro-Madrid) para una entrevista de DIEZ minutos. “¿Pretensiones económicas? Lo necesario para vivir en Madrid. En mi último trabajo ganaba tanto (otra cifra)”. “Ya, pero esos eran otros tiempos”. ¿Qué tiempos? Si yo casi entré en el mercado laboral a la vez que la crisis! Hace un año de mi último trabajo, y durante ese tiempo no he estado parada, estudié un Máster, que en teoría, unido a mi experiencia profesional, debería servir para conseguir un sueldo más alto, no más bajo. Pues no, señores. Ahora las empresas, escudadas en la crisis, quieren pagar una miseria por profesionales cualificados que seguramente trabajarán más de CINCUENTA horas semanales. Las extras, by the face, claro está.

Yo me pregunto si esas personas podrían vivir con los salarios que ofrecen. A ver, veamos las cuentas: un alquiler de un pisito pequeño en Madrid, si como yo estás harto de compartir piso, no baja de QUINIENTOS euros, y eso ya en la periferia, nadie habla de vivir en Gran Vía. Facturas de luz, agua, gas y teléfono: si no se da muy mal el asunto, unos CIEN euros al mes. El transporte cada vez se encarece más, pongamos CINCUENTA del abono más barato. De comida, si alguien va últimamente al super sabrá que con cuatro pijadas ya te gastas un pastón. Pongamos CIENTO CINCUENTA aproximadamente. Ya sólo con esto, sin tener en cuenta las necesidades de ropa, o salir un día a tomar un café, hacen un total de OCHOCIENTOS euros. Por existir simplemente. Si esa existencia se reduce a ir a trabajar y volver a casa. Sin vida, sin la posibilidad de darte un capricho, hacer un viaje, comprarte un libro, cenar fuera o ahorrar de cara al futuro. La posibilidad de comprarse un piso o un coche se reduce a que te toque el Gordo de Navidad.

¿Esa es la vida que nos merecemos las personas que hemos invertido CINCO – o en mi caso más, porque sigo estudiando – años de nuestra vida, amén de una cantidad de dinero importante, en formarnos en una universidad?

Sales de la facultad y te ofrecen prácticas. Para quien no haya estado nunca de becario o en prácticas, es eso donde vas a trabajar como cualquier otro pero sin cobrar o con una ayuda para el transporte como en mi caso. Me daban CIEN euros, menos el DOS % de IRPF, es decir, NOVENTA Y OCHO. Eso estuve cobrando durante varios meses por trabajar igual o más que otras compañeras con sueldo.

El problema se agrava si eres un lumbreras como yo y la carrera que has estudiado sólo tiene salida en Madrid o Barcelona. ¡Well done! Si no es por mis tíos, que me acogieron en su casa durante mis prácticas, jamás hubiese podido hacerlas. ¿Cómo se vive en Madrid con ese dinero? Y sin cotizar, que ahora esto se está cambiando para que por lo menos ese tiempo compute de cara a una jubilación (jajaja me parto con esto, como si fuésemos a cobrarla…), pero antes nada.

¿Es que nadie ve que este tema de las prácticas debería estar regulado por el gobierno, y que se debería cobrar al menos el salario mínimo interprofesional? Los medios de comunicación callan al respecto… ¿Cómo van a decir algo, si la mitad de sus plantillas son becarios? Y te alargan la beca hasta que ya no pueden, y raro es que te quedes currando. Afortunadamente para uno de mis amigos, ahora es colaborador en una importante radio generalista en Madrid, pero ha estado de “becario-precario” durante mucho mucho tiempo. Y currando lo indecible… Tengo otro amigo en un diario nacional marcado por una ideología de izquierdas, que debe cobrar algo ridículo por sus prácticas, echando más horas que un candado.

Esta situación genera una rabia y una impotencia que se van acumulando. No entiendo que una persona que hace un módulo de grado medio o superior, haga X meses de prácticas dentro del propio módulo, en total DOS años de formación, y que cuando salga ya sea un profesional plenamente cualificado, y los universitarios con carreras y másteres necesitemos pasarnos DOS años de prácticas para poder conseguir un empleo con un salario digno. ¿No se pueden plantear nuestras prácticas como las de los módulos?

Así que claro, cuando has pasado por todo esto, por situaciones laborales duras en las que te ha tocado callarte y tragar, porque “es lo que hay”, y te chupas SEIS horas de bus para hacer una entrevista que dura DIEZ minutos y te sueltan “Ya, pero esos eran otros tiempos”, lo raro es que no te levantes de la silla y le arranques la cabeza a la entrevistadora.

Un comentario en “Haciendo números.

  1. Por desgracia es lo que hay, y no sabes lo que me fastidia decirlo.Los empresarios ahora se aprovechan de la situación, si tú tienes pretensiones económicas, aunque sean mínimas para vivir dignamente, siempre habrá alguien que no las tenga, y aunque esté menos cualificado al empresario le da igual, ya aprenderá, total para lo que le van a pagar, y encima si se queja se le amenaza con tirarlo a la calle y ya está. Es así y no hay más.Y lo malo es que aún podemos ir a peor…Saludos!!!

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