Carta al Sr. Ministro de (falta de) Educación e (In)Cultura

Señor Wert:

Acabo de ver, perpleja, sus declaraciones sobre a qué destinan sus recursos las familias “sin recursos”.

No sé ni cómo tomármelo, estoy rabiosa de indignación.

Visto que a usted la realidad del país en el que es ministro le pilla lejana, le voy a contar cómo son las cosas, o al menos, cómo lo fueron en mi caso.

Cuando me fui a estudiar a Segovia, en el año 2002, calculo que mis padres ganaban en torno a los 1.000€, no puedo decírselo con exactitud. Por lo tanto, a casa llegaban 2.000€. De ese dinero, 500€ me los daban a mi, para que pagase piso, comida, ropa, libros, teléfono, transporte y esas cosas que necesitamos los universitarios. Afortunadamente casi todos los años he disfrutado de beca, con lo cual la matrícula era gratuita. Si no, el desembolso hubiera sido aún mayor.

De los 1.500€ restantes, vivían tres personas: mis padres y mi hermano pequeño. Pagaban la hipoteca, la letra del coche, las facturas, los impuestos de rodaje, basura, IBI (eso que no paga la Santa Madre Iglesia). De lo que quedaba, que no era gran cosa, compraban comida y ropa, buscando siempre las mejores ofertas en el super y aprovechando las rebajas.

Si sobraba algo de dinero, quizás se dieran algún capricho, no lo sé. Los pobres, señor Wert, también tenemos derecho a salir un día al cine o a cenar por ahí. Y aun así, trataban de ahorrar algo, por si las moscas. Poco valoramos a veces los estudiantes el gran sacrificio que hacen nuestros padres para ofrecernos un futuro mejor (ese que ustedes pretenden robarnos).

¿Quiere decirme usted cuál, de todas esas cosas, le parece superflua? ¿La comida, quizás? O tal vez los pobres deberíamos dejar de pagar impuestos, y que luego nos hagan una amnistía, abonamos el 10% y todos tan amigos.

Imagínese que por una remota casualidad, uno de los dos padres se queda en paro. Me dirá usted cómo puede una familia de cuatro miembros sobrevivir con 1.000€ al mes, y más si uno está estudiando fuera.

Ya sé que a usted estas cosas deben sonarle marcianas. Cuando se tiene mucha pasta, será rarísimo pensar que hay personas que viven en esas condiciones, mirando hasta el último céntimo. Y por eso se permite usted el lujo de decir que si no tienen para la universidad será que dedican esos recursos a otras cosas. Le ha faltado añadir: “se irán al bingo, porque no lo entiendo”.

Pues no, querido señor ministro, tengo que decirle que está usted equivocado. Que los recursos de la gente que no gana lo que usted, puesto a dedo por un señor de inteligencia dudosa y con unos méritos más bien cuestionables, se destinan a cubrir necesidades básicas y que, una vez satisfechas estas, no da para mucho más. Qué triste pensar que a partir de ahora quizás sólo puedan estudiar los niños ricos, como en la dictadura.

Lo único que le deseo es que ojalá vea a alguien a quien quiera mucho ahogado con los pagos a fin de mes, y desee tragarse sus palabras. Y tenga cuidado con no morderse la lengua, porque a lo mejor un día se envenena.

3 comentarios en “Carta al Sr. Ministro de (falta de) Educación e (In)Cultura

  1. La verdad sq uno no sabe como quedarse cuando ve cosas como esta… solo t demuestran una y otra vez lo alejada q está esta gente de la realidad y lo poco q les importa la gente q no tiene su dinero… yo sq cada vez q veo las noticias me pongo malo

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