Vergüenza

Llegando a mi casa esta tarde, he visto dos hombres que rebuscaban en la basura. Agachando la cabeza, he entrado en mi portal, con una barra de pan en la mano que no me he atrevido a ofrecerles. He evitado sus miradas, sintiéndome una intrusa por presenciar un momento incómodo que no me pertenecía, espectadora involuntaria del drama de tantas y tantas personas que diariamente se ven forzadas a hurgar entre los desperdicios para llevarse a la boca algo que comer.

He sentido una profunda vergüenza de mí misma, por no haber sido capaz de compartir en ese momento un pedazo de comida con gente que lo necesitaba más que yo. Por tener un iPhone, una casa, tele, consola, ordenador. Pero sobre todo, por tener la nevera llena. Y si me siento yo así, que bordeo el mileurismo por la zona baja, y que, como he oído por ahí, me sobra mes, y bastante, a final de sueldo, ¿qué deberían sentir todos los que nos han arrastrado a esta situación?

¿Qué siente usted, señor Dívar, cuando, siendo el máximo exponente de la Justicia de nuestro país, se va de finde a Marbella, a los mejores hoteles y cenando en los mejores restaurantes (eso sí, por cuestiones de Estado), mientras hay gente que no tiene qué comer?

¿Qué siente Rodrigo Rato, y tantos otros banqueros, que se llenan los bolsillos con sueldos e indemnizaciones millonarias (y no por su buena gestión, que encima son todos unos incompetentes que hacen quebrar las entidades financieras que dirigen), y después echan de sus casas a las personas que no pueden pagar las hipotecas? Ahora todos vamos a pagar sus desmanes tras el no-rescate, pues la “inyección de crédito” se convertirá en deuda pública. ¿Van a seguir teniendo la cara dura de proseguir con los desahucios? Mucho me temo que sí.

¿Y nuestros políticos, qué sienten? Ellos reciben pensiones vitalicias por ejercer su cargo con poca fortuna (iba a decir otra cosa, trataré de contenerme), y nosotros es posible que jamás cobremos la jubilación. Y aun encima, nos dicen que vivimos por encima de nuestras posibilidades! Ustedes son los que viven por encima de NUESTRAS posibilidades, y cada día estamos más hartos de mantener vagos e irresponsables que lo único que saben hacer, cuando llegan al poder, es joder al de abajo y dejar colocaditos hasta a los primos terceros, que generalmente suelen ser igual de ineptos que el resto de la familia.

Ustedes son los que deberían sentir vergüenza cuando vean, desde su coche privado, a un padre buscando comida para alimentar a sus hijos. Pero creo que, como dice mi abuela, la vergüenza la tenían verde y se la comió un burro, señores míos.

2 comentarios en “Vergüenza

  1. Vergüenza debemos sentir todos. Vergüenza de que los que nos representen sean, casi sin excepcion, gente con menos formacion que mucha de la que anda ahora sin trabajo. Vergüenza de que en este pais valga mas la politica partidista que la apuesta de futuro, de inversion, de educacion, de investigación. Vergüenza de tener un presidente que ensalce el rescate como bueno. Llámelo necesario, llámelo inevitable, llámelo beneficioso a largo plazo, pero NUNCA diga que necesitar ayuda externa es bueno para un país, porque significa que se han hecho las cosas MUY mal.Lo que no tenemos que sentir es RESPONASABILIDAD, y debemos encargarnos de intentar mantener a raya la vergüenza en ajena y no propia. Ayudar en lo que podamos y apoyar a quien lo necesita, aunque sea con unas palabras amables. Yo el otro dia a un mendigo me paré y le dije "Tio, ojalá tuviese algo suelto para darte o algo de comer, pero no tengo nada"… me miro con cara de pena y me dijo que no pasaba nada, que estaba acostumbrado. Y me deseó un buen dia, pese a no haberle ayudado. Quizás porque me paré a decirle que sentía no poder ayudarle en lugar de pasar de largo… me dio que pensar.

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  2. Gracias por tus palabras Jorge. A mi también me gusta poner mi granito de arena, y si veo a alguien que pide para comer, suelo comprarle un bocadillo. Así lo hice en Granada una noche de fiesta ante la atónita mirada de mis amigos. Eso sí, no doy dinero, por si las moscas, pero comida siempre que puedo. Ojalá se invirtieran las tornas y todos los que hoy nos pisotean se vieran en esta situación tan lamentable.

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