Back to 90’s. Backstreet’s back!!

Qué mayor me siento tras la noche de ayer, que también fue una de las más mágicas de mi existencia…

Soy fan de los Backstreet Boys desde que tenía 12 añitos. Todavía recuerdo el primer reportaje que leí sobre los chicos de Orlando, allá por el 1996, en la Superpop (que entonces era la Biblia de todas las monas como yo).

A partir de ese momento, les profesé la devoción más absoluta, dentro de unos límites que, por supuesto, no incluían venir de Toro a Madrid a hacer noche para uno de sus conciertos, so pena de un guantazo de mis padres que me dejase los oídos pitando para 3 semanas. A día de hoy no sé si les agradezco que me educasen de forma tan cabal o si me da un poco de rabia no haber hecho más locuras con 15 años.

Tenía las paredes de mi cuarto y la carpeta forradas con sus caras. Me compraba sus discos, vídeos y toneladas de merchandising y ensayaba sus bailes con mi amiga Natalia en su casa.

Así que cuando me enteré que venían a Madrid, después de casi 18 años, tuve claro que no podía perderme el evento de ayer. Quiso la suerte que en el mismo día tuviese dos reuniones en Barcelona, lo que hizo todo mucho más, digamos, interesante.

Cuando AL FIN llegué al Palacio de Vistalegre (a diez minutos del inicio), aún había colas. No me esperaba tanta gente, la verdad. Me reuní con unas amigas y entramos.

El concierto empezó bastante puntual. En cuanto pisaron el escenario, con los primeros acordes de The Call, se desató la histeria colectiva. Tengan ustedes en cuenta que la mayoría de sus fans bordeamos la treintena, y había proliferación de mamis y señoras casadas, así que conseguir que gritásemos como quinceañeras no es cuestión baladí. Y lo hicimos, vaya si lo hicimos.

Uno tras otro, se fueron sucediendo temas que he oído tantas veces que me sé de carrerilla aunque hiciera siglos que no escuchaba. All I have to give, We’ve got it goin’ on, As long as you love meTambién cantaron unas cuantas del disco nuevo, las que más me gustan, como Permanent Stain Show ‘em (what you’re made of). Incluso se atrevieron con una versión acústica de 10,000 promises y Quit playing games (with my heart).

Durante Shape of my heart me emocioné como una tonta, porque pensé que ir a ese concierto era uno de los pocos sueños de mi vida que he podido cumplir, y que desde luego los planes que tenía para mi misma con casi 30 años incluían muchas cosas que no tengo y ninguna era ver a mis chicos de la calle de atrás al fin en directo, era algo que había dado por perdido hace mucho tiempo.

Y mi momentazo de la noche fue cuando Kevin, que en los últimos tiempos era mi favorito (tras Nick y Brian) pero que ahora está un poco rarunillo, se acercó a un lateral donde estábamos nosotras, y grité su nombre a pleno pulmón, me miró y ME SALUDÓ!!! Sí, a mi solita!! Y la crack de Bárbara le dio de mano, como si se lo encontrase todos los días al bajar a por el pan, me parto!!

Fue una gran experiencia, una noche preciosa que necesitaba, pero que hoy me está pasando factura en forma de sueño desmedido, calambres en las piernas y un dolor insoportable en el hombro en el que tuve colgado mi bolso que pesaba una tonelada.

Ahora toca sobrevivir a este jueves infernal. Así que me voy a enchufar un café bien cargadito y there we go!!

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