La otra cara de esta vida

Hello world! Hoy llego tardísimo con el monólogo, lo sé. Estoy aprovechando este 8 de marzo, como mujer trabajadora que soy, para descansar un rato más de lo habitual, organizar papeles e historias… esas cosas!

Se celebra a nivel internacional el Día de la Mujer Trabajadora. Y eso que cada vez perdemos más derechos. Y eso que nuestra posición frente a los hombres es en tantos aspectos tan desigual e injusta que dan ganas de gritar. Y eso que son muchas las mujeres que tiran piedras sobre nuestro propio tejado y encima aplauden (sí, tengo en la cabeza el momento Gallardón en el Congreso).

Por eso, y por tantas que se dejan la piel luchando por los derechos de todas, no quiero dejar pasar la oportunidad de felicitarlas desde aquí, y especialmente a la mujer trabajadora que más admiro: mi heroína, MI MADRE. Porque no es nada fácil madrugar, pasar 8 horas en un puesto que requiere un gran esfuerzo físico, y después regresar a casa, tenerla perfecta y ser madre y esposa. Todo a la vez. Y sacar tiempo para estudiar, y leer, y muchas otras cosas, a pesar del dolor y del cansancio. Este día existe por mujeres como tú, mamá. Felicidades.

Ale, al turrón. El monólogo de hoy pertenece a un capítulo doble, en el que se hizo un crossover con una serie que aún no se había estrenado: Sin cita previa, el spin-off de Anatomía de Grey. Habla de los sueños, de cómo nunca parecemos sentirnos satisfechos cuando los conseguimos.

Os dejo como banda sonora una canción de Brandi Carlile, Turpentine:

El sueño es alcanzar la felicidad cuando cumplamos nuestros objetivos. Encontrar nuestra media naranja y acabar el periodo de interinidad es nuestro sueño. Y cuando lo logramos, como somos humanos, nos ponemos a soñar con otra cosa. Porque si este es el sueño, nos gustaría despertarnos. Ya, por favor.

Llega un momento en el que aceptamos que el sueño se ha convertido en una pesadilla. Nos decimos que la realidad es mejor. Nos convencemos de que es mejor que el sueño, pero los más fuertes, los más decididos, nos aferramos a ese sueño. O nos encontramos con un nuevo sueño que no esperábamos. Nos despertamos y nos sentimos, contra todo pronóstico, llenos de esperanza. Y con un poco de suerte, nos damos cuenta de que, pase lo que pase, sea como sea nuestra vida, el verdadero sueño es ser capaz de soñar.

Anatomía de Grey, temporada 3, capítulos 22 y 23

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