Estréllate contra mí

¡Buenos días mundo! Enfadadísima estoy con las season finale de mis series preferidas, especialmente las de Anatomía de Grey y The Vampire Diaries.  Anoche estuve viéndolas y fue un no parar de llorar. OJO CUIDAO! SPOILERS! Lo de Cristina Yang se sabía ya desde hace semanas, pero el abrazo con McDreamy y la despedida con Meredith, como si hubieran abierto las compuertas de una presa, oigan. Y por otro lado, ¿Damon? ¿Por qué? ¿POR QUÉEEEEEEEE? Mucho tiene que cambiar la serie de los vampiritos para que yo la siga viendo después de que se carguen al amor de mi vida.

Para rematar el cabreo en esta mañana de sábado, leo esta noticia del ABC: ¿Cuál es el perfil de la mujer infiel? Estos trogloditas vienen a decir, en resumen, que si tienes estudios, te gusta ir al cine, hacer turismo y quedar para tomar café, y por el contrario detestas los videojuegos, la caza o los juegos de cartas, es que eres un poquito puta, vaya… Menos mal que siempre quedan estos reductos de buenas costumbres que nos llevan por el buen camino.

En fin… mejor que me ponga a estudiar, y así transformo esta mala leche en energía productiva. Antes, nos vamos al SGH. Hoy tenemos capítulo doble (estaba dividido en dos partes y decidí aunarlas). Y he escogido una canción de Roisin Murphy para que nos acompañe. Se llama Movie Star, y escuchándola a mí me han entrado ganas de cambiar el café por un copazo, calzarme unos tacones y salir a darlo todo, ¡no os digo más! ¿Qué pensarán de esto los señores del ABC?

Nos dedicamos a la medicina para salvar vidas. Nos dedicamos a la medicina para hacer el bien. Nos dedicamos a la medicina por la adrenalina, por la emoción, por la euforia. Pero a menudo, lo que recordamos al acabar el día son las pérdidas. Lo que no nos deja dormir por las noches es el dolor que causamos o no pudimos curar. Las vidas que no pudimos salvar. La experiencia en el ejercicio de la medicina casi nunca se acerca al objetivo buscado. La experiencia a menudo desafía a la lógica y todo acaba patas arriba.

Anatomía de Grey, temporada 4, capítulo 9.

Al final del día, el ejercicio de la medicina se parece poco a lo que soñamos. Nos dedicamos a la medicina para salvar vidas. Nos dedicamos a la medicina para hacer el bien. Nos dedicamos a la medicina por la adrenalina, por la emoción, por la euforia. Pero a menudo, lo que recordamos al acabar el día son las pérdidas. Lo que no nos deja dormir es el dolor que causamos, las enfermedades que no pudimos curar. Las vidas que destrozamos o no pudimos salvar. Al acabar el día, la realidad no tiene nada que ver con lo que esperábamos. La realidad al acabar el día muchas veces desafía a la lógica y todo acaba patas arriba.

Hay días en los que el mundo parece estar al revés. De pronto, cuando menos te lo esperas, el mundo vuelve a su lugar.

Anatomía de Grey, temporada 4, capítulo 10.

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