Lo apropiado

Buenos días mundo! Hoy me he levantado un poco así… No sé por qué, será el bochorno este que asola Madrid que me tiene atontada. Me espera un intensivo finde de vida social y dedicación exclusiva a mí misma, cosa que necesitaba tras la semana de mierda que he tenido (salvo alguna cosa, que diría nuestro amado líder). Así que al lío. El episodio que me toca compartir con vosotros este sábado no comienza con un monólogo, sino con un diálogo entre Meredith y su psiquiatra.

Es bastante curioso, me hizo pensar mucho en su momento y hoy, al releerlo, he vuelto a darle vueltas a la cabeza. Que cada uno saque sus propias conclusiones.

Os dejo una canción de The Submarines que se llama Brightest hour para acompañaros en este viaje. Espero que os guste y que disfrutéis mucho del fin de semana.

Meredith: Hay una persona en mi cabeza que es brillante, capaz, capaz de hacer traqueotomías y craneotomías, de resolver una emergencia sin perder los nervios. Es una gran cirujana, quizá incluso fabulosa. Soy yo. Solo que mucho mejor que yo. Jamás me convertiré en esa persona de mi cabeza porque algo se interpone en mi camino.

Psiquiatra: ¿Qué se interpone?

M: Cada vez que veo a Derek, solo puedo pensar en su lengua. En mi boca.

P: Así que piensas en besar a Derek…

M: Eso dificulta mi aprendizaje, así que necesito herramientas para pararlo. Necesito que me dé herramientas para pasar página.

P: ¿Quieres pasar página?

M: Hoy vemos al quinto paciente del ensayo clínico. Con los primeros cuatro aprendimos mucho, pero ninguno vivió. Estoy deseando salvar a uno. No pueden distraerme cosas como una lengua. Necesito que me dé herramientas. Ya.

P: Tienes fantasías con Derek. El modo de que desaparezcan es que te recuerdes a ti misma la realidad.

M: Que es…

P: Dímelo tú.

M: No vamos a besarnos porque sale con Rose.

P: Qué poder tiene la realidad, ¿eh?

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M: Había sido un buen día. Incluso un día fantástico. Había sido una gran médica. Pese a lo difícil que me había resultado, yo era la persona de mi cabeza. Durante un momento pensé que no podría hacerlo. Que no podría hacerlo sola. Pero cerré los ojos y me imaginé haciéndolo. Y lo hice. Vencí mis miedos y lo hice. Fue un día muy bueno.

P: Te lo digo porque tu seguro solo cubre 20 sesiones. Deberíamos ir derechas al grano. No me vengas con gilipolleces. Claro que no fue un gran día. Tu paciente murió solo e incapaz de decirle al amor de su vida lo que sentía.

M: Sí, pero lo hizo por su novio y a mí eso me parece muy heroico.

P: Es otra gilipollez.

M: ¡No diga eso!

P: Bien, voy a compararlo contigo. El paciente trágico muere solo mientras el amor de su vida está en la habitación de al lado literalmente. Esa eres tú.

M: ¿Pero de qué está hablando? Yo no me muero sola.

P: Pues yo creo que sí. Te autoconvences de que eres una heroína, cuando la realidad es que estás sola.

M: ¡Eso sí es una gilipollez!

P: Está con Rose.

M: ¿Sabe? No voy a seguir.

P: ¡Está con Rose!

M: ¿Por qué me dice eso?

P: Porque si no ves lo que está mal en la frase “está con Rose” no llegaremos a ningún sitio. Está con Rose.

M: Vale, está con Rose. ¿Y qué?

P: Que si está con Rose, Derek no está contigo. ¿Y tú sabes por qué no está contigo? Tienes miedo.

M: ¿Me está llamando cobarde?

P: Estás muy asustada, Grey.

M: ¿Me está llamando cobarde?

P: ¿Tú qué crees?

Anatomía de Grey, temporada 4, capítulo 14

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