Un mundo feliz

No, el post de hoy no va sobre el clásico utópico de Aldous Huxley (esto me recuerda que hace siglos que no escribo sobre libros). Un mundo feliz. Qué bonito título. Casi suena sarcástico, con todo lo que sucede a nuestro alrededor: niños asesinados en guerras absurdas, aviones derribados que dejan casi 300 víctimas, gente enfermando y muriendo por no tener acceso a comida, medicinas o un techo bajo el que resguardarse…

A veces me parece mentira que en pleno siglo XXI siga ocurriendo esto. Se siente todo tan lejano… Y me abruma la culpabilidad por no padecer esa situación, por vivir una vida relativamente cómoda mientras hay quien no tiene un pedazo de pan para llevarse a la boca. Luego pienso en que los que supuestamente deberían sacarnos de toda esta mierda solo buscan enriquecerse (a ellos y hasta a los primos terceros de su vecino del pueblo) y mi culpa se transforma en rabia, frustración e impotencia.

En fin, que nos desviamos y hace un sábado maravilloso, y yo he descansado muchas horas (que falta me hacía, no os penséis que no) y ahora tras cargar pilas me voy un ratito al gym a quemar la cena de anoche y bla bla bla… Que no tengo ganas de amargarme más por cosas que no sé cómo solucionar o controlar. Por el simple hecho de que escapan a mi control, básicamente.

Como cada fin de semana, the Emerald City nos espera, así que nos vamos a visitarla escuchando una preciosa canción de The Rescues que se llama My heart with you. Disfrutad, pequeñuel@s.

En el año 6.500 a.C. alguien miró a un amigo enfermo y le dijo: “Tengo una idea. ¿Por qué no te taladro un agujero en el cráneo? Mejorarás”. Así, nació la cirugía. Hace falta cierto grado de locura para perforarle el cráneo a alguien, pero los cirujanos siempre han estado muy seguros de sí mismos. Normalmente sabemos lo que hacemos, y cuando no es así, fingimos lo contrario. Nos adentramos en territorio desconocido, plantamos la bandera y empezamos a dar órdenes. Y eso te llena de energía y de temor.

Nos gusta pensar que no tenemos miedo, que estamos deseando explorar tierras desconocidas y vivir nuevas experiencias, pero siempre estamos aterrorizados. Puede que eso sea parte de la atracción. Hay gente que ve películas de miedo, nosotros abrimos cuerpos, buceamos en aguas oscuras. Al final del día prefieres oír algo así, si tienes algo de beber, un amigo y media hora. Los viajes tranquilos son aburridos, preferimos hablar de calamidades.

Anatomía de Grey, temporada 5, capítulo 4.

¡Deja tu comentario!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .