Una noche lenta, muy larga

No me puedo ni mover. Ayer volví al gimnasio tras casi cuatro meses de inactividad, y lo hice por todo lo alto: clase de spinning con el profesor más cañero. Y claro, hoy me duelen hasta las pestañas. Del culete mejor ni hablamos. Nota mental: comprarme un pantaloncillo con acolchado.

Eso sí, tengo unas ganas locas de volver a estar medianamente en forma y sobre todo de soltar la tensión/mala leche acumulada, y el gym es el sitio ideal para ello ;) Esta noche he dormido como un bebé!

Ahora toca rato marujil, que esta mansión no se limpia sola. Nada, el mayordomo y la doncella, que en lugar de organizarse se han cogido las vacaciones a la vez. Ya no puede confiar una en el servicio!

El resto del finde, una vez mi cajita de zapatos esté como si fuese a venir mi madre de visita, lo consagraré a sestear, leer, ver series o pelis, hacer algo de vida social y echar muuuuucho de menos a alguien.

El aspirador ya me mira con ojitos, así que os abandono, no sin antes presentaros el monólogo de hoy, que habla de las estupideces que hacemos amparados en la oscuridad de la noche.

Nos acompaña una habitual de la B.S.O. de Grey’s Anatomy, Anya Marina, con un tema un poco diferente de lo que solemos escuchar por aquí. Se llama You are invisible. ¡Feliz finde!

Los médicos alardeamos de que somos capaces de dormir de pie. Cuando sea, donde sea. Pero es un falso motivo de orgullo, porque trabajar tras 20 horas despierto es como si fueras borracho al trabajo, seas médico o no. Así que no es de extrañar que las negligencias médicas aumenten por la noche, cuando los médicos estamos orgullosos de no tenernos en pie. Recientemente han acabado con nuestro orgullo y nos han herido el amor propio con nuevas leyes que nos obligan a dormir por el día antes de trabajar toda la noche. Y no nos hace gracia. Pero como también nosotros podríamos necesitar asistencia médica algún día, deberíamos alegrarnos.

Bajo el manto de la oscuridad, la gente hace cosas que no haría a la cegadora luz del día. Las decisiones parecen más sabias. La gente se siente más valiente. Pero cuando sale el sol, hay que asumir la responsabilidad de lo que hiciste en la oscuridad, y enfrentarte a ti mismo a la fría luz del día.

Anatomía de Grey, temporada 7 , capítulo 9.

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