¿Qué pasa con los hombres?

Hoy no se puede dar los buenos días. He estado a punto de no colgar el post, como muestra de repulsa a los atentados islamistas (que no islámicos o musulmanes) que se han llevado la vida de más de un centenar de personas en París.

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Parapetados tras unas ideas religiosas radicales y un revanchismo por las intervenciones europeas en Oriente Medio, los fanáticos de ISIS están sembrando el terror no sólo en sus propios países sino también aquí.

Me gustaría decir que estoy tan en contra de estos atentados salvajes como de las miles de bajas humanas que, etiquetadas como daños colaterales, llevan más de una década produciéndose en Irak, Afganistán, Siria… Los muertos son muertos y deberían dolernos por igual.

Supongo que ya estamos curados de espanto y los de allá, por su cotidianidad, no nos afectan ya. Nos hemos inmunizado ante las imágenes de bombas cayendo que se ven a diario en las noticias. “Es por la guerra”, nos decimos. Y así dormimos tranquilos. Pero cuando el horror sacude nuestro país vecino, fuera de un contexto bélico (gente en un concierto, o a la puerta de un restaurante…), nos quedamos en shock.

Ojalá lo que ha pasado en París, lo que pasó en Madrid y en Nueva York, no vuelva a repetirse nunca, y ojalá se acabe la barbarie que está sufriendo Oriente Medio.

Ahora sí, voy a compartir con vosotros el monólogo de este sábado. Quiero dedicárselo a mi amiga Raquel, a quien le mando un abrazo enorme, ella sabe por qué.

Es un monólogo especial, realizado a varias voces por los protagonistas masculinos de la serie. Os dejo para acompañarlo una canción de The Kills que por su título también tiene mucho significado para mí esta semana. Se llama Future starts slow. Disfrutad.

Hay diferencias entre el cerebro masculino y el femenino. El femenino tiene un hipocampo más grande. Suelen tener más retención y memoria. Tenemos el córtex parietal más grande. Esquivamos mejor los ataques. El cerebro masculino afronta los retos de forma distinta al femenino. Ellas tienen más capacidad para el lenguaje, los detalles, la empatía… Los hombres, no tanta. Eso no significa que seamos menos capaces de sentir. Podemos hablar de nuestros sentimientos. Sin embargo, casi siempre preferimos no hacerlo.

Sé un hombre. Te lo dicen constantemente, pero ¿qué significa? ¿Significa fuerza? ¿Significa sacrificio? ¿Significa ganar? Quizás sea más sencillo. Hay que saber cuándo no ser un hombre. A veces hay que ser un hombre para olvidar tu amor propio, admitir la derrota y, simplemente, empezar de cero otra vez.

Anatomía de Grey, temporada 8, capítulo 4.

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