Todo lo que podía hacer era llorar

Hola queridos. ¿Cómo estáis? Hace un fin de semana sensacional para disfrutar de una terracita, de la piscina… O eso parece desde mi ventana, al menos. Mientras los niños corren y juegan y chapotean y berrean como si no hubiera un mañana (lo que me hace reafirmarme en mi convencimiento sobre la necesidad de hoteles para adultos) yo aporreo el teclado tratando de terminar la traducción de un texto con el que llevo atascada varios días. El calor tampoco ayuda, la verdad. ¡¡La pereza me posee y me siento fatal conmigo misma!!

Pero esta tarde prometo dejarlo un rato para descansar. Quien dice para descansar, dice para pasarme por la Feria del Libro y para intentar encontrar un bikini que no me haga parecer cierto embutido burgalés. Menos mal que se llevan las braguitas altas y así se camufla un poco la lorcilla (no me regañéis, que ya lo hago yo solita).

Y entre unas cositas y otras, tenemos que acabar 13 Reasons Why que nos queda nada y menos. Es dura esta serie, pero ha sido uno delos grandes descubrimientos de la temporada (dejo pendiente post sobre las series que más me han gustado este año).

El monólogo de hoy me ha recordado a dos grandes amigas que están pasando por una situación de duelo. Una acaba de perder a su padre y la otra está en el hospital acompañando a su abuela mientras se apaga poquito a poco. Y sabes que nada de lo que digas o hagas puede ayudar a que se sientan mejor. Además, es complicado, porque quieres estar a su lado sin molestar, respetar su espacio pero a la vez que sepan que pueden contar contigo… El post de hoy, junto con un abrazo de oso y todo mi cariño, es para ellas.

Nos acompaña un tema de HT Bristol, Vincent Steel, Charlie Bannister y Nine One One llamado Bring me back to life. Disfrutad mucho del finde! Beso!

Cuando muere alguien, decimos una frase a la familia del paciente. “Les acompaño en el sentimiento”. Es una frase hecha, sin contenido. No abarca ni una mínima parte de lo que les pasa. Nos permite empatizar sin obligarnos a sentir su inmenso dolor. Nos protege para no sentir ese dolor. Ese dolor oscuro, profundo e incesante que puede consumirte. A diario le doy las gracias a Dios por ello.

No podemos apegarnos demasiado. Si sintiéramos sólo un ápice del amor y las esperanzas de las que deben despedirse nuestros pacientes, no podríamos seguir adelante. Así que decimos “les acompaño en el sentimiento” y esperamos que eso les ayude. Les dé apoyo. Un poco de paz. Un poco de consuelo. Algo bueno. Una pincelada de belleza en medio de un lugar oscuro. Un regalo inesperado cuando más se necesita.

Anatomía de Grey, temporada 11, capítulo 11.

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