El gran farsante

Me estoy muriendo. Y no, hoy la culpa de esta exageración no es del calor horrible que hace en Madrid (y en toda España, creo). La culpa es de que me creo que tengo 18 años y salgo de cena y me vengo arriba. ¿A quién se le ocurre que es buena idea beberse un cóctel, media botella de vino y un gintonic? No, ya no estoy para esto, la verdad.

Así yo hoy…

Mientras trato de decidir si lo mejor para este estado es ayunar o tirar de takeway y pedir algo hipercalórico, os dejo el monólogo de hoy. Nos acompaña una preciosa canción de James Bay, se llama Let it go. Feliz finde, queridos. Pray for me.

Todos tenemos algo que ocultar. No podemos confesar todos nuestros secretos. Así nos hacen daño y nos arriesgamos a hacérselo a los demás. Debemos decidir hasta dónde sincerarnos y guardarnos la verdad para nosotros.

Da miedo revelarlo todo de uno mismo. El miedo hace que nos retraigamos. ¿Tan malo es? Tal vez. Probablemente. Aun así, viene bien ser algo esquivo, algo reservado. No es seguro soltar todos nuestros secretos. No podemos decir la verdad sin más, quedarnos al descubierto ante Dios y el mundo. Porque en cuanto la verdad se sabe, tenemos que enfrentarnos a ella.

Anatomía de Gey, temporada 11, capítulo 12.

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