Mirando hacia el fin

¡Buenos días queridos! ¿Qué tal se presenta el finde? El mío tranquilito pero entretenido, con muchos planes: comer con amigas y con mi chico, ir a ver Wonder Woman, zambullirme en Hijos del Dios Binario de David B. Gil, que ya se va poniendo más interesante, seguir viendo series (que hoy, por fin, se termina la temporada de The Originals, ojalá no la hubieran renovado para el año que viene…), avanzar con el curso y seguir opositando a lucir moreno por primera vez en siglos. No recuerdo la última vez en la que pisé la piscina en junio, así que este año voy con ventaja. ¿Conseguiré un bonito bronceado? ¡Eso lo veremos después de publicidad!

Quiero dedicarle el post a dos amiguitas de las de toda la vida: mi prima Elena, que sopló 34 velitas el jueves y es el primer cumple que pasa siendo mamá de la preciosa Lucía, y Olaia, que hoy celebra sus 31 veranos. Chicas, os deseo toda la felicidad del mundo, ¡¡os quiero un montón!!

Y al resto que me estáis leyendo, os deseo un feliz finde. Gracias, una vez más, por estar a ese lado de la pantalla dedicándome unos minutos. A mi mariposilla, que mañana te veo y que cantes por mí en el concierto. Yo voy a seguir con la tarea, no sin antes dejaros el monólogo de hoy junto con un tema de Hollow Wood llamado Seasons. Disfrutad mucho y sed felices. Mil besos!!

No me gustan las preguntas sin respuesta, como: ¿adónde vamos después de morir? Sé lo que pasa desde el punto de vista fisiológico pero, más allá de eso, ¿qué ocurre? ¿Ocurre algo? Empiezas a preguntártelo cuando vives a contrarreloj. Esas preguntas sin respuesta acaban por volverte loco. Por eso me gusta mi profesión: curar bebés, ayudar a que nazcan. No hay ambigüedad, ni preguntas. Sólo respuestas claras, precisas y evidentes. Y vida, nuevas vidas y esperanza de futuro. ¡Cuánto lo extraño!

Nunca le he dado importancia a la cuestión de la vida tras la muerte. Siempre me ha preocupado más esta vida. ¿Cómo puedo dejar mi impronta? Quería abrir nuevos caminos, dejar un legado. Quería que mi vida, mi cerebro, mi existencia tuvieran sentido. En lo que nunca había pensado, no se me había pasado por la cabeza hasta ahora, era que para hacerlo, para ser recordada, para aportar algo para la posteridad, tienes que irte.

Anatomía de Grey, temporada 11, capítulo 13

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