Trilogía de la Ciudad Blanca (o de cómo es importante dejar a un lado los prejuicios)

Creo que fue Jorge Luis Borges quien dijo:

Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca.

Sinceramente, yo también. Desde pequeña, las bibliotecas me han fascinado, especialmente la de mi pueblo, que aparte de ser preciosa fue la primera que conocí, y la de la foto que véis arriba, que pertenece al Monasterio de Strahov en Praga y que pude contemplar hace algunos años en un viaje a la capital checa.

Pocas cosas me gustan más en el mundo que sumergirme en un libro y abstraerme del mundanal ruido. Desafortunadamente, no puedo dedicarle a la lectura tanto tiempo como me gustaría, o cuando sí puedo, no encuentro una novela que me atrape por completo. Pero en estas vacaciones he podido resarcirme gracias a los dos primeros volúmenes de la Trilogía de la Ciudad Blanca.

Debo confesar que era bastante reticente a leerlos debido a la animadversión que le cogí a su autora, Eva García Sáenz de Urturi, en redes sociales. No soporto a quienes utilizan la estrategia de seguir a gente que conversa con determinados escritores y que te dejan de seguir una vez consiguen tu follow. Me parece algo completamente contraproducente y que genera rechazo, al menos a mí. Lo unimos a una modesta bio de Twitter y a algunas entrevistas que leí et voilà… le había cogido un poquito de manía y no me apetecía nada enfrascarme en la lectura de esta trilogía situada en Vitoria.

Pero tras algunas opiniones de gente de cuyo criterio me fío al 100% en temas literarios, entre ellos mi madre, decidí darles una oportunidad durante las vacaciones. Y, sinceramente, me alegro mucho de haber vencido esas reticencias y prejuicios, ya que los he disfrutado como una niña chica.

En El silencio de la Ciudad Blanca, el inspector Unai López de Ayala, aka Kraken, y su compañera Estíbaliz Ruiz de Gauna deben investigar unos dobles crímenes idénticos a unos asesinatos rituales que sacudieron Vitoria hace 20 años. Un famoso arqueólogo, Tasio Ortiz de Zárate, fue encontrado culpable de estos crímenes y enviado a prisión por su gemelo Ignacio, policía. Los crímenes se reanudan pocos días antes de que Tasio vaya a disfrutar de su primer permiso penitenciario. Éste insiste en su inocencia y quiere limpiar su nombre ayudando a la policía con la investigación de los nuevos asesinatos. El tiempo corre en su contra y en la de los inspectores, que harán todo lo posible por detener al asesino antes de que siga matando durante las fiestas de la ciudad.

Esta novela consiguió atraparme desde las primeras páginas. Lo que me pasa últimamente con la mayoría de los libros es que la chicha no llega hasta casi la mitad, y eso me aburre soberanamente. Por lo tanto, parte del mérito de que me haya gustado tanto se la atribuyo a eso. La historia alterna el desarrollo actual de los acontecimientos con unos flashbacks de 1970 que no comprendes muy bien hasta que no avanzas en la lectura pero que serán la clave para desentrañar el misterio, pues nos cuentan el trasfondo que lleva al asesino a cometer esos crímenes. Respecto a los personajes, me parece que de los protagonistas, Unai y Estíbaliz, se dan en algunos aspectos pinceladas para comprenderlos pero aún tienen que desarrollarse más, me imagino que será en próximas entregas. Los secundarios están muy bien planteados, y logras empatizar tanto con ellos que sufres con todas las perrerías por las que les toca pasar. Mención especial a ese abuelo entrañable que tiene Unai. Para mí, la obra tiene un ritmo ágil, casi cinematográfico, que al final de cada capítulo te deja con ganas de saber, de seguir avanzando. Y unas descripciones de los diferentes escenarios que te ayudan a situarte en ellos sin resultar excesivamente pesadas. Y ya no os cuento más, que nunca sé muy bien dónde está el límite y no quiero que me acuséis de spoileadora, que no veáis la que me cayó el otro día en Twitter por compartir un falso spoiler de coña sobre Juego de tronos.

Los ritos del agua es la segunda entrega de esta trilogía. En ella, Unai y Estíbaliz deben verse las caras con un asesino cuya víctima, Ana Belén Liaño, está relacionada con el inspector López de Ayala, pues fue su primera novia. Aparece muerta según un antiguo ritual celta, y además estaba embarazada. De alguna forma, parece que este asesinato está relacionado con las vivencias de Unai y su cuadrilla durante el verano del 92, cuando conocieron a la fallecida en la reconstrucción de un poblado cántabro.

Este libro me duró menos de 48 horas, con eso os lo digo todo. Cabe destacar que, tanto en este como en el anterior, el trasfondo es la violencia dentro de la propia familia, que se trata de forma cuidadosa pero que esconde un horror casi incomprensible. Durante todas las páginas, la autora va dirigiendo nuestras sospechas hacia uno u otro personaje para, al final, dejarnos con un palmo de narices, ya que al menos yo no había pensado para nada en el verdadero culpable.

Ahora me toca esperar a que llegue la tercera parte (con lo poco paciente que soy yo, la verdad). Pero me siento orgullosa de haber dejado a un lado esas ideas preconcebidas, ya que de haber seguido en mis trece me hubiera perdido disfrutar de una lectura de esas que os decía más arriba, de las que hacen que te abstraigas de todo y sólo quieras seguir devorando más y más páginas, y que luego lamentas haber terminado tan pronto.

Tras estas dos novelas, le tocó el turno a Espérame en la última página, de Sofía Rheis, que está entretenida y se lee rapidito. Y ahora mismo estoy con El color del silencio, de Elia Barceló. Es una recomendación de Montse, a quien siempre hago caso. Ya os contaré ;)

 

2 comentarios en “Trilogía de la Ciudad Blanca (o de cómo es importante dejar a un lado los prejuicios)

  1. Amore, aquí estoy (perdona que te plagie tu expresión favorita, pero no puedo por menos).
    En primer lugar, no sé si ayer oíste mis aplausos, porque me despellejé las palmas. Sabes que pienso lo mismo que tú y más, porque nunca debes de morder la mano que te da de comer, y los que le damos de comer somos los lectores.
    Por otro lado, a mí los dos libros se me han quedado cojos: en el primero porque a la historia pasada le podría haber sacado mucho más jugo, y en el segundo porque descubrí al malo mediado el libro. Imagino que cuando lea el tercero lo descubriré en la página 18, porque ya le he cogido el truco.
    Pero son historias entretenidas, para pasar un buen rato, y que enganchan.
    Besote, princesa.
    P.S.: espero no fallar con el que te traes entre manos. Si eso habrá que compensártelo de alguna manera.

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    • De momento no estás fallando, porque hoy me pesa haber salido por no seguir avanzando. Un beso, mi princesa. Y gracias por todo! (PD: tú eres mucho más lista que yo, yo hasta las iniciales no caí).

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