Yo no hago milagros

¡Hola, queridos! ¿Qué tal va el sábado? Por Madrid sigue lloviendo (suena a canción de Alejandro Sanz, lo sé) y parece que aún queda una semana más de agua. Que no digo yo que no sea buenísimo y eso, que hacía mucha falta para el campo y las reservas de agua y por librarnos un poquito de la boina de contaminación, pero que vamos a acabar desarrollando branquias…

Yo hoy no tengo mucho cuerpo de jota, que ayer estuvimos despidiendo a un compi de curro que se va para emprender un proyecto personal y al final nos liamos. Ahora que más o menos he revivido estoy a tope con las series y voy a continuar con mi maratón de Harry Potter en versión original. Y mañana que ya estaré mejor intentaré hacer cosas de provecho.

Antes de ponerme con la tercera entrega de la saga del joven mago y sus amigos, quería hablaros sobre el pasado 8 de marzo, un día que me congració un poco con el ser humano -y mira que llevaba días enfadada por las cositas que se leen en redes sociales, especialmente las que provienen de otras mujeres-. Se organizó la primera huelga feminista en España y creo que fue un éxito rotundo. Por todo el país, muchísimas personas marchamos para reivindicar algo tan evidente y tan difícil de conseguir aún como la igualdad. A pesar de las ridículas cifras de asistentes que daba la Delegación de Gobierno (170 000 personas) juro que jamás vi tantísima gente copando varias arterias principales de la ciudad. Desde Atocha y la Puerta de Alcalá hasta Cibeles, también un tramo del Paseo de Recoletos, y subiendo hacia Gran Vía… no cabía un alma. Espero que esto sea un primer paso hacia una igualdad real y que el Congreso se ponga las pilas.

Y ahora os dejo con el monólogo de hoy junto con una preciosa canción de Bandit Heart llamada DIAMOND. Disfrutad mucho del post y del finde! Besos

Todos los pacientes a los que les dan una mala noticia quieren ser la excepción, el milagro. Pero los cirujanos no creemos en milagros. Nosotros tenemos que obrarlos.

Los milagros no siempre son grandes: la fiebre baja, el punto aguanta, el hueso se suelda… Son difíciles de detectar y pueden ser como un dolor de muelas. No me malinterpretéis: los pequeños milagros están bien. Un pequeño milagro es un milagro. Es que quizá no baste para salvarnos.

Anatomía de Grey, temporada 13, capítulo 3.

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