En la cuerda floja

¡Hola, bonitas y bonitos! ¿Qué tal lleváis el sábado de reflexión? Últimamente no hablo mucho de estos temas en el blog pero sí me gustaría poner hoy mi granito de arena. Salid a votar mañana, por favor. Si no tenéis claro con qué partido os identificáis más, podéis hacer un pequeño test en la página aquienvoto.org y tomar la decisión pero de verdad, salid a votar.

En mi caso y aunque no me sienta identificada al 100 % con una opción política, sí tengo claro que las personas están por encima de las banderas y de los territorios, que no podemos retroceder en los derechos que tanto tiempo ha costado conseguir, que tenemos un sistema sanitario y educativo que merece la pena sostener con nuestros impuestos (aunque paguemos un poquito más) ya que si no tendremos que hacer frente a facturas mucho más grandes cuando nos pongamos enfermas o tengamos que enviar a nuestra prole a la universidad…

Aparte de por el coñazo que son las elecciones, tengo ganas ya de que se acabe una semana que no ha sido nada fácil y ha estado empañada de virus varios y dolores de cabeza importantes, entre otras cuestiones. Al menos ayer fuimos a ver Vengadores: Endgame y a mí me pareció una peli genial (y mi chico está sensacional poniéndole voz a Ant Man, el orgullo me rebosaba cada poro de la piel).

Hala, como ya os he dado la chapa, os dejo ya con el monólogo de hoy y con un precioso tema de Kodaline que se llama Angel. Que tengáis un feliz finde y no os olvidéis de hacer uso de vuestro derecho mañana y salir a votar. Y ya si es por un partido que no lleve no sé cuántas vulneraciones de los derechos humanos en su programa, mejor.

Hay una línea invisible en el quirófano. Te lavas, te pones los guantes y te acercas al campo estéril. Es un límite importante, protege al paciente y a ti. Sin esa línea podrían salir mal muchas cosas. Es curioso que algo tan importante sea invisible.

La primera palabra que dicen muchos bebés es «no», porque es la palabra que más oyen. Desde que nacemos, queremos cruzar la línea, rebasar fronteras, forzar los límites. Al crecer aprendemos que no todas las reglas son malas. Algunas líneas nos protegen y nos mantienen a salvo. Lo bueno de ser adultos es que podemos decidir. Saltarnos las reglas o hacerlas nuestras.

Anatomía de Grey, temporada 15, capítulo 13.

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