Nada a lo que aferrarse

¡Buenos días, amiguitas y amiguitos! Sí, he escogido para volver al blog justo el día en que cumplo 35. Dios, qué crisis, ya me veo enfilando la cuarentena y me dan los siete males. Aun así, me encanta que llegue el 26 de noviembre, no lo voy a negar. Aparte de los mensajitos, las llamadas y los mimos en general, tengo la sensación de empezar algo nuevo y los principios me parecen emocionantes, aunque a veces asusten un poco.

El año que dejo atrás ha sido a la vez de los más especiales y duros que he vivido. Ha habido cosas increíbles, como casarme con el amor de mi vida rodeada de toda nuestra gente, o esa pedazo de luna de miel, los preparativos… También personas bonitas que han llegado para quedarse y compensar por quienes han decidido que nuestros caminos se separaran. Las partes malas entended que me las ahorre. Al final todo sirve para aprender y para seguir con más fuerza.

Si me seguís en redes sociales sabréis ya que he vuelto al «cole». A pesar de que en un principio parecía imposible conseguir plaza, en septiembre empecé el Máster de Psicología General Sanitaria. Quiero pensar que me está sirviendo no solo para abrirme más opciones de futuro sino también para comprenderme mejor a mí misma y a quienes me rodean. (Nota: no ha habido forma humana de hacer que este párrafo quedase justificado, sorry).

No os puedo contar mucho más. Que gracias por hacerme saber que echabais de menos los monólogos de Anatomía de Grey, que espero que los estudios me permitan sacar un hueco todas las semanas para compartirlos con vosotros pero que si no lo consigo, no me odiéis por ello, y que si vais al día con la temporada 16 la estéis disfrutando tanto como yo. Sigo boquiabierta con la mid-season finale y no sé cómo voy a aguantar hasta finales de enero. Para este primer episodio llamado Nada a lo que aferrarse, nos acompañan Mumford&Sons con su Guiding Light.

Feliz semana ;)

Los órganos del cuerpo humano tienen funciones muy distintas. Las células que los forman actúan independientemente del resto. En un cuerpo sano, las células aparentemente independientes dependen de que las otras funcionen. Porque cuando un órgano no funciona, los otros no pueden hacerlo por mucho tiempo. 

Igual que los órganos son codependientes para sobrevivir, los seres humanos también. Los estudios demuestran que la felicidad depende de que nuestras relaciones funcionen y de que crezcan. A veces lo mejor es soportar el peso del otro y aliviar el dolor mutuo. Y cogernos las manos en la oscuridad.

Anatomía de Grey, temporada 16, capítulo 1.

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