«Todo lo mejor», una de espías por el maestro Gellida

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«Todo lo mejor es lo peor cuando uno no sabe de qué lado está».

Vuelve el género Gellida, y servidora no ha podido esperar ni un minuto para zambullirse en esta nueva obra del escritor vallisoletano. Hoy ha salido a la venta Todo lo mejor, y aquí tenéis la sinopsis oficial para que le echéis un ojo:

Una ciudad separada por un muro y unida por un sanguinario asesino. Dos investigadores que descubrirán que la crueldad no tiene límites. Una historia negra para iniciarse en el género Gellida.

Viktor Lavrov es un joven talento perteneciente al KGB destinado en Berlín durante el período más crudo de la Guerra Fría. Pronto recibirá un delicado encargo que pondrá a prueba sus conocimientos en psicología criminalista y sus virtudes como agente de inteligencia. El caprichoso destino hará que su camino se cruce con el del inspector jefe de la Kriminalpolizei, Otto Bauer, empecinado en resolver las terribles muertes de cinco menores que parecen estar relacionadas entre sí, unos asesinatos que se niegan a reconocer desde las más altas instancias de la RDA.

Este thriller, absolutamente adictivo, transcurre en Berlín a finales de 1980. Tanto el lugar como la época son el marco incomparable para una historia de espías. Y, si ya le añadimos a un despiadado asesino con una afición desmedida por la sangre humana, mucho mejor.

César, fiel a su estilo, consigue atrapar al lector desde la primera página. Para mí esto se debe tanto a su ritmo ágil, que alterna por capítulos las historias de los diferentes protagonistas para desarrollar la trama, a los giros que te dejan atontada y a la construcción de los propios personajes, tan reales y complejos que casi trascienden al papel. Yo he alegrado mucho de ver a un antiguo conocido, la verdad. Como ha sido el propio autor el que ha desvelado de quién se trata, os dejo esta entrevista de Escaparate Literario para que sepáis a qué personaje me refiero.

Y poco más tengo que deciros, así que mejor os dejo el booktrailer que ha hecho Chevi Diseñarte. Eso sí, yo me declaro gellidista incondicional y espero ya con ansias la llegada de Todo lo peor. Mi enhorabuena a César, una vez más, y mi agradecimiento a Montse (tú ya sabes por qué). ¡Hala, insensatos, corred a comprarlo! Yo voy a ver si consigo que me firme el mío, que ahora es la presentación en El Corte Inglés de Callao.

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«Konets», César Pérez Gellida. La historia llega a su fin…

«Konets» es una palabra rusa que quiere decir «FIN». Y eso es lo que hace César Pérez Gellida en su octava obra, que acaba de publicar y que lleva por título el vocablo ruso: poner punto y final a la historia que comenzó a contarnos ya hace años con su opera prima Memento mori.

Konets es una distopía futurista que actúa a la vez como precuela y secuela de Khimera. Os dejo la sinopsis oficial de ambos libros para que podáis situaros:

KHIMERA

2054. Tras la Guerra de Devastación Global, la realidad social y geopolítica ha cambiado rotundamente. Los viejos conceptos de la democracia y el capitalismo han sido enterrados por las corrientes transhumanistas y la tecnofagia. El poder se concentra en manos de las grandes corporaciones, sin embargo, todavía queda un cabo suelto, un molesto inconveniente que se escapa de las afiladas uñas de la Asamblea: Khimera.

En la arriesgada búsqueda de un enigmático personaje conocido como el bogatyr -héroe para algunos y villano para otros-, están puestas las últimas esperanzas de aquellos que luchan para lograr que el mundo cambie para siempre.

KONETS

Olek Opiozcenek no es únicamente un nombre más en el extenso listado de víctimas que conformaron la «obra» de uno de los más crueles asesinos en serie de la historia. Aquel niño nacido de la perversa simiente de Augusto Ledesma ha crecido bajo los cuidados de sus abuelos maternos y con el respaldo económico de una peculiar hada madrina: Rusalka. Sin embargo, Olek está empeñado en desenterrar esos secretos del pasado exprimiendo sus habilidades como hacker; pero, en ocasiones, descubrir el punto de partida condiciona el itinerario y, consecuentemente, el destino.

Konets es un thriller frenético, un tratado sobre la maldad estructurado en cuatro movimientos y desarrollado en dos escenarios temporales: la adolescencia de Olek y su madurez, o, lo que es lo mismo, el antes y el después de los sucesos que se narran en Khimera. Ambas novelas conforman el engranaje conclusivo entre las dos aclamadas trilogías «Versos, canciones y trocitos de carne» y «Refranes, canciones y rastros de sangre» que han atrapado a miles de lectores en el inabarcable universo gellidista.

 

En mi opinión, Konets es el broche de oro perfecto. Estructurada en cuatro movimientos, el primero y el tercero situados en 2029 y el segundo y cuarto en 2054 (tras los hechos sucedidos en Khimera), la novela alterna capítulos narrados en primera persona por Olek con otros en los que podemos seguir a los diferentes personajes, una gran orquesta, gracias al narrador omnisciente.

Esta obra me ha parecido mucho más fácil de comprender que Khimera, que en algunas partes se me hacía bastante densa. A pesar de los pasajes que tienen un lenguaje informático muy técnico, con el que en algunos momentos me perdía un poco, creo que recupera el más puro «estilo Gellida» caracterizado, entre otras cosas, por un ritmo muy ágil, con unos finales de capítulo que casi te obligan por la fuerza a seguir avanzando. Y es que el de Valladolid maneja los tiempos y los cliffhangers como nadie, muy rollo seriéfilo, y nos lleva por donde él quiere sin que nos demos ni cuenta.

El personaje que soporta gran parte del peso de Konets es Olek, y es curioso ver cómo evoluciona a lo largo de los diferentes movimientos y también las sensaciones que provoca en el lector, pues nos lleva del amor al odio en apenas unas líneas. Clave es también la figura de Rusalka, pero no quiero deciros más porque tengo terror a destriparos la novela (o a «romonearos», ¿eh, Montse?). Por cierto, si queréis leer una reseña bien hecha os recomiendo que leáis la suya o la de Arantxa Rufo, otra compi de lectura simultánea. Retomando el tema de los personajes, me ha hecho mucha ilusión la aparición de algunos viejos conocidos, a pesar de los pesares (hasta aquí puedo leer).

Sobre el final, mejor no os digo nada, solo que «¡Hay que rejoderse!» con el pucelano. Hay un punto del libro en el que ya da igual la hora que sea, el sueño que tengas, que tienes que seguir leyendo hasta terminar. Enhorabuena, César, por este gran trabajo, y no me refiero sólo a este último. Nos dejas con muchas ganas de tener entre manos eso que comentas en la nota del autor, aunque parece que nos tocará esperar pacientemente durante un largo año.

Ahora os dejo unas frases que me han gustado mucho y que compartí ayer en Twitter junto con los compañeros de la lectura. ¡Espero que os guste y que os animéis a leer los libros de César! Yo os dejo, que tengo que seguir con la segunda clase de mi curso de Traducción de videojuegos. Feliz tarde ;)

“Por encima de la lluvia”, Víctor del Árbol

¡Buenas tardes, queridos! ¿Cómo se ha portado el lunes? Espero que muy bien. El mío ha transcurrido entre agujas, porque a primera hora me hice una analítica de sangre (revisión de rutina, no preocuparse), y por la tarde me he hecho un tatu, el tercero. Llevaba mucho tiempo queriéndolo y al fin hoy ha sido el día. Cuando esté más curadito os lo enseñaré.

Como os contaba no hace mucho en este post, estoy participando en un proyecto llamado Yincaneras, que a grandes rasgos consiste en hacer lectura conjunta de los libros que proponen las tres organizadoras. Nos estrenamos con Por encima de la lluvia, del que voy a hablaros. Eso sí, antes de seguir quiero darle las gracias a Víctor del Árbol y a la Editorial Destino, además de a Montse, Ana y Carmina, puesto que gracias a ellos pude ganar uno de los diez libros que se sortearon para esta primera lectura simultánea.

Por encima de la lluvia entrelaza los destinos de Miguel, Helena y Yasmina, que están unidos por esos hilos rojos invisibles que no se pueden cortar. Miguel tiene 75 años y es un hombre muy cuadriculado, casi un poquito gris. Cuando comienza a mostrar los primeros síntomas de alzheimer, un par de años después de enviudar, su hija no puede hacerse cargo de él, por lo que buscan una residencia donde esté bien atendido. Allí conoce a Helena, una mujer peculiar y sarcástica que, bajo esta superficie, esconde una dolorosa infancia en la que perdió a sus padres sumada a otras heridas que va compartiendo poco a poco. Con la mordacidad como escudo, pronto congenia con Miguel a pesar de tener personalidades completamente opuestas. Tras el fallecimiento de uno de sus compañeros en la residencia, ambos se plantean un cambio de rutina y deciden emprender juntos un viaje que les llevará a enfrentar sus miedos y experiencias de su pasado que no tenían resueltas.

Yasmina es una joven sueca de ascendencia árabe que vive en Mälmo. Tiene un ojo azul y el otro marrón (detalle que me ha flipado, ya sabéis por qué) y, aunque quiere ser cantante, está atrapada en una situación complicada: aborrecida por su madre y su abuelo, está al servicio de un conocido narcotraficante para pagar las deudas que ellos contrajeron.

Esta novela, que trata temas tan duros como la violencia de género, la prostitución, la ideología radical o el alzheimer, lo hace con una mezcla de crudeza y exquisita sensibilidad. Víctor nos deja continuamente frases para enmarcar (y para reflexionar también). La profunda evolución de los personajes, de cómo dejan atrás el lastre que los arrastra y se enfrentan a la vida desde una nueva perspectiva, en una lucha contra sí mismos y contra el olvido, es absolutamente conmovedora. A este trío de protagonistas se unen unos secundarios de lujo, especialmente los antagonistas, cuyos destinos son también hilos que forman un complicado dibujo en el tapiz de la vida, cruzándose entre sí una y otra vez.

Las dos historias, la de Miguel y Helena por un lado y la de Yasmina por otro, se van desarrollando a la vez, hasta llegar a un punto común que se va desenmarañando a lo largo de la obra. Los saltos temporales sirven para hacernos comprender el origen de los claroscuros de sus protagonistas.

Emotiva, desgarradora y con un tramo final plagado de giros magistrales, que te hará permanecer pegado a la silla hasta que termines la lectura. Así es Por encima de la lluvia, la primera obra que leo de Víctor del Árbol, y que seguramente no será la última.

Os dejo con un pequeño mosaico de las imágenes que he preparado para compartir esta tarde en Twitter y también con una canción que entenderéis cuando leáis el libro. Disfrutadla!

¡Me voy a hacer yincanera!

Quizás os pille por sorpresa, porque jamás hablo de ello por aquí pero sí, queridos amigos, me gusta leer. Mucho, diría yo. Y desde chiquitita y todo. Los libros me han hecho visitar mundos maravillosos, vivir historias increíbles y conocer a gente fantástica con la que compartir impresiones, recomendaciones y pasar un buen rato hablando de esta afición común. Parte de culpa la tiene también Twitter, que en ciertos aspectos me parece la leche. ¿Quién me iba a decir hace algunos años que podría comentar aspectos de mis libros preferidos con sus propios autores? Es casi magia.

Entre todas estas personas tan bonitas que me ha regalado la unión de libros y redes sociales está Montse, autora del blog Con el alma prendida a los libros. Suelo fiarme de su criterio porque todos los libros que ella me recomienda me gustan bastante (para muestra un botón: El color del silencio, de Elia Barceló). Y una de las cosas que más me gustan de ella es que trata de ser imparcial a la hora de sus reseñas. En fin, que Montse me habló de YINCANER@S.

Es una iniciativa organizada conjuntamente entre dos blogs: Negro sobre blanco, de Ana Kayena, y De tinta en vena, de Carmina. Consiste, grosso modo, en realizar lecturas simultáneas de los libros que se recomienden y luego hacer reseñas en el blog de cada uno, en Amazon…

Si pincháis en el banner (espero que las organizadoras puedan disculparme por haber hecho uno más en línea con el estilo de mi blog) podréis saber mucho más acerca de esta iniciativa y cómo uniros a ella. Yo os dejo, que tengo que acabar de apuntarme como es debido y seguir con mis obligaciones ;)

¡Feliz martes!

Trilogía de la Ciudad Blanca (o de cómo es importante dejar a un lado los prejuicios)

Creo que fue Jorge Luis Borges quien dijo:

Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca.

Sinceramente, yo también. Desde pequeña, las bibliotecas me han fascinado, especialmente la de mi pueblo, que aparte de ser preciosa fue la primera que conocí, y la de la foto que véis arriba, que pertenece al Monasterio de Strahov en Praga y que pude contemplar hace algunos años en un viaje a la capital checa.

Pocas cosas me gustan más en el mundo que sumergirme en un libro y abstraerme del mundanal ruido. Desafortunadamente, no puedo dedicarle a la lectura tanto tiempo como me gustaría, o cuando sí puedo, no encuentro una novela que me atrape por completo. Pero en estas vacaciones he podido resarcirme gracias a los dos primeros volúmenes de la Trilogía de la Ciudad Blanca.

Debo confesar que era bastante reticente a leerlos debido a la animadversión que le cogí a su autora, Eva García Sáenz de Urturi, en redes sociales. No soporto a quienes utilizan la estrategia de seguir a gente que conversa con determinados escritores y que te dejan de seguir una vez consiguen tu follow. Me parece algo completamente contraproducente y que genera rechazo, al menos a mí. Lo unimos a una modesta bio de Twitter y a algunas entrevistas que leí et voilà… le había cogido un poquito de manía y no me apetecía nada enfrascarme en la lectura de esta trilogía situada en Vitoria.

Pero tras algunas opiniones de gente de cuyo criterio me fío al 100% en temas literarios, entre ellos mi madre, decidí darles una oportunidad durante las vacaciones. Y, sinceramente, me alegro mucho de haber vencido esas reticencias y prejuicios, ya que los he disfrutado como una niña chica.

En El silencio de la Ciudad Blanca, el inspector Unai López de Ayala, aka Kraken, y su compañera Estíbaliz Ruiz de Gauna deben investigar unos dobles crímenes idénticos a unos asesinatos rituales que sacudieron Vitoria hace 20 años. Un famoso arqueólogo, Tasio Ortiz de Zárate, fue encontrado culpable de estos crímenes y enviado a prisión por su gemelo Ignacio, policía. Los crímenes se reanudan pocos días antes de que Tasio vaya a disfrutar de su primer permiso penitenciario. Éste insiste en su inocencia y quiere limpiar su nombre ayudando a la policía con la investigación de los nuevos asesinatos. El tiempo corre en su contra y en la de los inspectores, que harán todo lo posible por detener al asesino antes de que siga matando durante las fiestas de la ciudad.

Esta novela consiguió atraparme desde las primeras páginas. Lo que me pasa últimamente con la mayoría de los libros es que la chicha no llega hasta casi la mitad, y eso me aburre soberanamente. Por lo tanto, parte del mérito de que me haya gustado tanto se la atribuyo a eso. La historia alterna el desarrollo actual de los acontecimientos con unos flashbacks de 1970 que no comprendes muy bien hasta que no avanzas en la lectura pero que serán la clave para desentrañar el misterio, pues nos cuentan el trasfondo que lleva al asesino a cometer esos crímenes. Respecto a los personajes, me parece que de los protagonistas, Unai y Estíbaliz, se dan en algunos aspectos pinceladas para comprenderlos pero aún tienen que desarrollarse más, me imagino que será en próximas entregas. Los secundarios están muy bien planteados, y logras empatizar tanto con ellos que sufres con todas las perrerías por las que les toca pasar. Mención especial a ese abuelo entrañable que tiene Unai. Para mí, la obra tiene un ritmo ágil, casi cinematográfico, que al final de cada capítulo te deja con ganas de saber, de seguir avanzando. Y unas descripciones de los diferentes escenarios que te ayudan a situarte en ellos sin resultar excesivamente pesadas. Y ya no os cuento más, que nunca sé muy bien dónde está el límite y no quiero que me acuséis de spoileadora, que no veáis la que me cayó el otro día en Twitter por compartir un falso spoiler de coña sobre Juego de tronos.

Los ritos del agua es la segunda entrega de esta trilogía. En ella, Unai y Estíbaliz deben verse las caras con un asesino cuya víctima, Ana Belén Liaño, está relacionada con el inspector López de Ayala, pues fue su primera novia. Aparece muerta según un antiguo ritual celta, y además estaba embarazada. De alguna forma, parece que este asesinato está relacionado con las vivencias de Unai y su cuadrilla durante el verano del 92, cuando conocieron a la fallecida en la reconstrucción de un poblado cántabro.

Este libro me duró menos de 48 horas, con eso os lo digo todo. Cabe destacar que, tanto en este como en el anterior, el trasfondo es la violencia dentro de la propia familia, que se trata de forma cuidadosa pero que esconde un horror casi incomprensible. Durante todas las páginas, la autora va dirigiendo nuestras sospechas hacia uno u otro personaje para, al final, dejarnos con un palmo de narices, ya que al menos yo no había pensado para nada en el verdadero culpable.

Ahora me toca esperar a que llegue la tercera parte (con lo poco paciente que soy yo, la verdad). Pero me siento orgullosa de haber dejado a un lado esas ideas preconcebidas, ya que de haber seguido en mis trece me hubiera perdido disfrutar de una lectura de esas que os decía más arriba, de las que hacen que te abstraigas de todo y sólo quieras seguir devorando más y más páginas, y que luego lamentas haber terminado tan pronto.

Tras estas dos novelas, le tocó el turno a Espérame en la última página, de Sofía Rheis, que está entretenida y se lee rapidito. Y ahora mismo estoy con El color del silencio, de Elia Barceló. Es una recomendación de Montse, a quien siempre hago caso. Ya os contaré ;)

 

El talentazo de César Pérez Gellida: “Versos, canciones y trocitos de carne”

 

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Descubrí a César Pérez Gellida a través de varias vías: la primera fue la recomendación de la maravillosa Dolores Redondo en Twitter cuando le conté cómo me habían fascinado sus libros.

Después, llegó la insistencia de mi inestimable colaborador José, que cada miércoles comparte su infinita sabiduría y buen gusto musical con nosotros en las #RMs de este blog. Él, que vive en Valladolid, me recomendó la trilogía que da título a este post y que está ubicada principalmente en la capital del Pisuerga. “Te va a gustar, hazme caso…”, decía él. Y junto con otros amigos, me regalaron por mi cumple Memento Mori y Dies Irae (en verdad me regalaron Memento Mori y un gorro que me quedaba gigante, así que lo cambié yo por el segundo volumen de la trilogía).

Finalmente leí un post de mi querida Montse, cuyo blog Con el alma prendida a los libros es un must para los amantes de la lectura, y ya me decidí del todo a comenzar con las aventuras del inspector de Homicidios Ramiro Sancho.

Como sabéis, soy un poco torpe con las reseñas porque me da miedo desvelar algo y estropearos los libros, así que os hablaré de la premisa del primero para abrir boca ;)

El cadáver de una joven ecuatoriana aparece en un parque de Valladolid. El cuerpo presenta mutilaciones (le han cortado los párpados) y, además, se encuentra un críptico poema que puede ayudar a descubrir al asesino. El grupo de Homicidios de la ciudad, a cargo del carismático inspector Ramiro Sancho, se pone al frente de la investigación que les hará perseguir a un asesino en serie que es muy escurridizo.

Hala, hasta aquí. El resto podéis descubrirlo entre las páginas de esta maravillosa trilogía que, para los lectores digitales como yo, está en Amazon por un precio irrisorio. No cuesta lo que vale, vamos, que esta joya está regaladísima.

Los tres libros son una experiencia 360, ya que no sólo se puede disfrutar de su lectura sino que, al final, César recoge la banda sonora de las canciones que han aparecido en los mismos, algo que me parece una gran forma de cuidar al lector, de situarlo a través de otros sentidos en el contexto de la obra, y que Elísabet Benavent hace también con sus playlists de Spotify.

¡¿Qué decir de Versos, canciones y trocitos de carne?! Creo que están escritos con un ritmo brutal, que hace que devores cientos de páginas sin darte cuenta. La maestría con la que César nos dirige por donde él quiere para luego sorprendernos es sencillamente espectacular. Si os gusta la novela negra, desde luego no podéis perderos la opera prima de César Pérez Gellida. ¡ES UNA ORDEN!

Su última obra, Sarna con gusto, es otra maravilla. ¡Tiene 5 estrellas en Amazon! No puedo esperar a Cuchillo de palo, así os lo digo.

Además, tuve el placer de conocerlo en persona en la Feria del Libro de Madrid tras seguirle en redes sociales y me pareció un gran tipo, amable, cercano… ¡Vamos, que me fascinó, es UN GRANDE! A mí ya me tiene ganada para todo lo que saque (tengo pendiente Khimera, que será seguramente mi siguiente lectura).

Os dejo con una de las canciones incluidas en la banda sonora de Memento Mori. Es Promises, de The Cranberries. ¡Disfrutad!

Elísabet Benavent y el sabor de El Mar (Horizonte Martina)

Ahora que hace algunas semanitas que terminé la nueva bilogía de Elísabet Benavent, Horizonte Martina, creo que ya la he digerido y puedo comentarla con vosotr@s.

Martina con vistas al mar y Martina en tierra firme son, respectivamente, la décima y undécima novela de Elísabet, a quienes much@s conoceréis como Beta Coqueta, su álter ego en redes sociales.

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(Jose, te robo tu portada para ilustrar el post que me gusta mucho).

A ver si soy capaz de hacer una sinopsis sin destrozaros el libro:

Martina es una joven madrileña que trabaja en la cocina de un hotel. Lleva diez años con Fernando, que era su profesor de cocina y es unos cuantos añitos mayor que ella (mmm, esto me suena). La relación entre ellos no funciona muy bien y terminan dejándolo, aunque mantienen una buena amistad. Es por eso que Fernando recomienda a Martina para un puesto de jefa de partida en el afamado restaurante El Mar, dirigido por el excéntrico, talentoso y joven chef Pablo Ruiz.

Y creo que ya no os cuento más, que caeré fijo en algún spoiler.

Los dos libros que forman parte de Horizonte Martina son de esos que se te agarran a las tripas, te mueven por dentro y pasan a ser un poquito tuyos también. Porque la magia de Elísabet consiste en poner en palabras unas preciosas historias que podrían ser reales, y fantaseamos con que nos ocurran a nosotros. Personajes cercanos, reales, con vivencias que podrían haberte sucedido a ti (de hecho, yo me he sentido bastante identificada con algunas cosas y, quizás por eso, me han llegado aún más dentro).

La señora Benavent narra magistralmente hasta sensaciones como colores y sabores, metiéndonos de lleno en una especie de sinestesia que hace que paladeemos los platos de El Mar o nos visualicemos caminando por una playa de Las Maldivas a través de sus páginas.

Y no sólo eso: Elísabet se curra tanto la experiencia para sus lectores que la completa con tableros de Pinterest y playlists en Spotify con las canciones de ambos libros. Ojalá otros autores pusieran tanto mimo en todo lo que hacen.

Por cierto, casi muero de la emoción cuando descubrí que en la cocina de El Mar habitaba un pequeño personaje llamado Rose, y cuando otras coquetas me escribían para decirme que le habían puesto mi cara. Gracias Elísabet por este regalo tan especial y por incluirme en los agradecimientos.

Y hay que ver qué talento tienes, jodía! Todos los éxitos que coseches serán pocos para lo que te mereces. Ojalá lo petes muy fuerte en Sant Jordi!

Si queréis saber más de otros libros de Elísabet, podéis leer mis posts sobre la Saga Valeria, el Universo Silvia o la Trilogía Mi Elección.

Disfrutad del viernes y del finde!!

Trilogía del Baztán, de Dolores Redondo

¡Buenos días amigüitos!

Dos posts seguidos, ¿eh? ¡No os lo esperábais! El de anoche me pareció un poquito pobre y, como hace milenios que no escribía sobre libros, me apetecía compartir con vosotros la última maravilla que ha caído en mis manos, la Trilogía del Baztán de Dolores Redondo.

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La verdad es que me los habían recomendado hasta la saciedad, pero estaba enredada en otro tipo de historias y me resistía un poco. Eso sí, cuando abrí El guardián invisible, la primera de estas tres obras ambientadas en la comarca navarra del Baztán, ya no pude parar.

Amaia Salazar es una inspectora de policía que vive en Pamplona. Su gran eficacia y su familiaridad con la zona del Baztán, de la que es originaria, hacen que sea asignada como líder en la investigación de un caso de asesinato en el que la víctima es una adolescente encontrada en una extraña disposición en el margen del río que da nombre a la comarca.

Como nunca sé dónde parar con las sinopsis creo que voy a hacerlo aquí, apenas unas pinceladas del primer libro de la saga bastarán para que os hagáis una idea ;)

La trilogía de Dolores está escrita de forma impecable, con un ritmo trepidante, miles de giros que te dejan con la boca abierta y algunos momentos en los que no puedes parar de llorar.

Además, gracias a Twitter he podido compartir mis impresiones con la escritora donostiarra, preguntarle dudas… ¿No os parece increíble que hoy en día podáis comentar una obra con su autor? A mí me sigue impactando que me respondan, y más con la amabilidad y el cariño con el que lo ha hecho Dolores.

Si aún no os habéis decidido a devorar el gran éxito de la literatura policiaca española de los últimos tiempos, no sé qué más puedo deciros!

Os dejo, que hoy además de todo el lío de curro tengo comida con los compañeros de trabajo para celebrar el quinto aniversario de la agencia y después acudiré a que Matilde Asensi, otra de mis escritoras preferidas, me firme El regreso del Catón, que sale hoy. Y luego maleta, que mañana tengo que llevar a Noa con mis papis para que me la cuiden en mi ausencia.

Feliz jueves!

“El cuaderno de Paula”, Sara Ballarín

Hace tiempo que tenía pendiente escribir este post de un libro que leí meses atrás. Descubrí a Sara Ballarín gracias a la recomendación de Elísabet Benavent (aka Beta Coqueta). Como Eli, Sara había autopublicado su primera obra en Amazon y estaba teniendo muy buenas opiniones entre mis amigas de Twitter, así que me decidí a darle una oportunidad.

Y no me equivoqué! Lo devoré en apenas un par de días ;)

91D-7CxQkaL._SL1500_El cuaderno de Paula es (como su propio nombre indica) la historia de Paula, una decoradora de interiores que sueña con escribir una novela. Recoge todas las ideas que se le cruzan por la cabeza en un cuaderno que siempre va con ella, hasta que se lo olvida en una cafetería. Y ya no os cuento más, que os lo estropeo.

Aquí podéis haceros con él en un segundito, aunque también lo tenéis en las webs de Fnac, Casa del Libro… o en papel en estos mismos lugares desde hace un par de meses (como os contaba en este post de hace un mes es el primer libro de la colección Beta Coqueta, de Suma de Letras).

El cuaderno de Paula es un canto a la esperanza, a los sueños que se cumplen aunque a veces los veamos inalcanzables. Con un estilo fresco y desenfadado, Sara hace que nos enamoremos de sus personajes, especialmente del masculino, que su muso ha sido mi Henry Cavill, ese hombre que parece una escultura renacentista de lo perfecto que es.

Además, Sara es AMOR. Una personita maravillosa, dulce, amable y llena de talento. Pequeña, te deseo mucho éxito porque te lo mereces.

Espero que os mole la recomendación y que me contéis qué os parece. Mañana vuelvo, que toca post musical!

 

“La chica de Los Planetas”, Holden Centeno

Cuatro post en una semana, ¿eh? No sé si estoy siendo muy pesada, podéis decirlo con confianza ;) El caso es que he devorado este libro en apenas cuatro días (y porque no he tenido mucho tiempo, si no hubiese caído antes) y quería compartirlo con vosotros.

Mis amigas de Twitter llevaban meses hablando de él y de su autor, Holden Centeno. Parapetado tras una gorra y unas Rayban Wayfarer, este madrileño había conseguido encandilarlas a todas con su historia de amor, o de desamor, no sé muy bien cómo definirla.

Yo, dado el atasco literario que acumulo en el Kindle y que no tiene visos de mejorar, porque quiero leer tantas cosas que me harían falta miles de vidas para hacerlo, no me había decidido aún por darle una oportunidad a ese chico que me recordaba inevitablemente (y por razones obvias) al protagonista de El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger. Que, dicho sea de paso y como ya os contaba en esta entrada de 2013, no me gustó demasiado.

En resumen, que el señor Centeno me tenía algo reticente. Pero, cosas de la vida, en la última edición de la Feria del Libro de Madrid y por culpa de mi gabachita, que fue a saludarlo, acabé picando y tras conocer al autor (que es un tío que mola, todo hay que decirlo) me llevé La chica de Los Planetas firmada, of course.

Le prometí a Holden que sería lo siguiente que leería una vez terminase El destierro del ángel, y aquí estoy, con mi promesa recién cumplida, pues lo he terminado hace apenas unos minutos.

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¿Soy yo o la portada recuerda a El Principito?

La chica de Los Planetas es un conjunto de relatos que el autor comenzó a escribir en su blog en febrero de 2013 y que se divide en tres partes.

Las dos primeras no tienen nada que ver con esa historia real de amor, de idas y venidas, que nos ha dejado en vilo. Aun así, son pequeñas memorias que se te agarran a las tripas. Por ejemplo, la forma en la que Páez describe cómo se debe amar a una mujer, equiparándola con la forma que tienen los agricultores de cuidar su huerto, me pareció brutal.

La tercera parte nos habla de ella, de esa chica que consiguió meterse en la cabeza y el corazón de Holden, tanto que incluso creó este alter ego para ella.

No quiero contaros más porque estoy segura de que os lo destrozaría, pero joder! Cómo me gustaría que alguien escribiese así sobre mí. Chica de Los Planetas, sinceramente, no sé qué cojones haces que no esstás ya con él y os dedicáis a ser felices. Bueno, espero que sí lo hayas hecho y nos lo cuente en el siguiente libro.

La obra completa está plagada de referencias literarias y musicales (esto último seguro que ya lo habéis deducido con el título). De todas las canciones me quedo con esta, de la que se menciona solo una frase (“Ven a Madrid, ten un descuido”) y no está incluida en la lista del final, pero me venía muy bien hoy para expresar ciertas cosas.

Otra cosa que me ha llamado mucho la atención es que en el libro se habla una y otra vez de las coincidencias que les van sucediendo a ambos y que desafían las leyes de la probabilidad. Pues bien, esta mañana dejé la lectura en la página 274, porque había quedado para comer con un amigo y ya iba justa de tiempo. En esta página se habla de un bar de Malasaña, el Malabar, que no conocía. Tras zamparnos una hamburguesa más que contundente, mi amigo y yo nos hemos acercado dando un paseo hasta El café de Pepe Botella, uno de sus bares preferidos de Madrid, y nos hemos sentado a tomar algo a la terraza. Y al girar la cabeza para pedirle una Coca-cola Zero a la camarera (yo, Holden, tampoco soy mucho de café) ahí lo he visto. El Malabar, en la esquina de la Plaza del Dos de Mayo.  ¿Casualidad? ;)

Quiero finalizar este post con las palabras con las que Holden Centeno finaliza su historia (o la primera parte de ésta). Te las tomo prestadas, espero que no te importe:

La vida es la que es. Para unos es larga y para otros es corta. Para unos acaba antes y para otros termina después, pero en cualquier caso: pasa rápido. Hace mucho tiempo que decidí invertir mi tiempo en lograr pasar la vida con ella, a su lado, y así seguiré hasta conseguirlo. La quiero y punto; y sé que ella me ama a mí y a nadie más en el mundo. Lo que más me duele es que jamás podré explicar esto, ni siquiera con palabras.

La chica de Los Planetas, Holden Centeno.