#RMs38 “Calle 24”, Guadalupe Plata

Hello, my friends! Espero que estéis teniendo una buena semana. Yo estoy un poco KO, ya sabéis que no paro. Y a los madrugones, que ya me afectan bastante por sí solos (esta mañana al desayunar he echado las pastillas de las vitaminas al café y me he tomado la sacarina con un traguito de agua) hoy me ha entrado migraña, así que me encuentro atontadita perdida. Nada nuevo bajo el sol.

Antes de seguir, me gustaría enviar un abrazo fuerte a la gente que me lee en México, en especial a mis amigos, por el terremoto que han sufrido esta madrugada. Me da la impresión de que, cada vez más, nos levantamos con malas noticias en el mundo: atentados, desastres naturales… No sé si es porque con los nuevos avances tecnológicos tenemos un acceso más inmediato a toda la información a nivel global o qué, pero todos los días suceden cosas que te hacen perder la fe en el mundo. La parte buena, que te hace recuperarla un poquito, es ver cómo la gente se vuelca en ayudar en estos momentos.

Y ahora voy a proceder a dejaros la #RMs de este miércoles, que es bastante curiosa! Tanto el vídeo como la canción en sí, supongo que a muchos os traerá reminiscencias de la infancia. Se llama Calle 24 y es del grupo de blues rock jiennense Guadalupe Plata. Como curiosidad, todos sus discos se llaman igual, y se diferencian por el año de publicación. Este tema pertenece a Guadalupe Plata 2015.

Espero que os guste mucho y disfrutéis de lo que queda de día ;)

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Con la cabeza bien alta

¡Buenos días de sábado! ¿Cómo estáis? Espero que disfrutándolo mucho o con previsión de ello :) Y eso no incluye necesariamente hacer grandes planes, sino lo que a uno le haga feliz, que puede ser perfectamente pasarse el día en pijama leyendo o dándose un atracón de capis de vuestra serie preferida. Yo he dejado la entrada programada porque este finde lo pasamos en Sanabria, y como no sabía si iba a tener cobertura (el WIFI quedaba descartadísimo) y no quería faltar a mi cita, pues post programado aunque no sea muy fan de esto.

Hoy tenemos un monólogo que habla de la necesidad de alguien que dirija un equipo para que todo funcione bien. Nos acompaña un cover de Since U Been Gone, la canción de Kelly Clarkson versionada por Ian Keaggy. Espero que os guste!

El cuerpo tiene unos once sistemas de órganos, todos haciendo cosas distintas al mismo tiempo. Para que el cuerpo funcione o para que estemos vivos, necesitan una voz, un líder, una autoridad. En el cerebro, esa función la desempeña la glándula pituitaria. Percibe las necesidades del cuerpo antes de que se produzcan, trabaja sin descanso. La glándula pituitaria se comunica con las demás ordenándoles cuándo producir las hormonas que necesitamos para funcionar. Se encarga de que todo se desarrolle con normalidad, en perfecto orden. Es innegable, tiene la tarea más complicada.

Sin un líder, la maquinaria se desequilibra. Es simple: si el cerebro funciona, el cuerpo le escucha. Los miembros quieren sosteneros, los pulmones quieren respirar, el corazón quiere latir, pero ninguno de ellos funciona sin el cerebro. El cerebro los sostiene a todos. Como un jefe.

Anatomía de Grey, temporada 12, capítulo 2.

#RMs37 “Everything Now”, Arcade Fire

¡Buenas noches, queridos! ¿Cómo va la semana? A mí parece que las horas de sueño recuperadas durante el finde no me hacen mucho efecto para la semana, porque por las mañanas no remonto. Y encima me debe estar dando un subidón de alergia, pero como para tomarme un antihistamínico al levantarme y que me entre aún más sopor…

Este miércoles ha sido un poco raro, incluso he acabado cogiendo el metro en dirección contraria, así que creo que ha llegado la hora de desconectar por hoy. Por cierto, mañana me toca pesarme y llevo casi semanas haciendo la dieta perfecta, así que espero que haya suerte! Ya os contaré por Twitter si ha ido bien la cosa y he podido soltar el lastre vacacional. Si va mal, no digo nada.

Ahora os dejo, que me muero de hambre y me parece estar oyendo voces de alguien que también… Pero antes tenemos temazo de Arcade Fire! Y además uno muy mítico. José ha escogido para nosotros este Everything Now que a mí siempre me da ganas de bailotear. Lo tenéis en la playlist de Spotify ;)

Que tengáis una estupenda noche de miércoles. Sleep tight!

Every inch of sky’s got a star,
every inch of skin’s got a scar.
I guess that you’ve got everything now.
Every inch of space in your head
is filled up with the things that you read…

Mazo

¡Buenas tardes, queridos! ¿Qué tal el sábado? Yo no estoy haciendo otra cosa que perrear, la verdad. Me levanté a las doce menos diez de la mañana, con eso os lo digo todo. Y qué bien sientan también estos días, con el ajetreo que suelo llevar siempre… ¿No os parece?

El post de hoy, aunque tardío, quiero dedicárselo a dos amigas muy bonitas que cumplen años: Andrea y Thais. ¡Que estéis teniendo un día muy especial!

Y ahora ya os dejo con el monólogo, el primero de la duodécima temporada. ¡En unos días empieza la decimocuarta y estoy ya impaciente! Eso sí, en menos de un año me voy a quedar sin monólogos y nos va a tocar esperar al estreno de la siguiente temporada (si es que la serie renueva, claro está).

Nos acompaña una canción de Coleman Hell llamada Take Me Up. Disfrutad del post y del finde!

Quizá estéis pensando: “ya he estado aquí antes, me resulta familiar, lo tengo trillado”. Quizá os preguntéis: “¿Qué hacemos aquí?”. Estáis a punto de descubrir que todo ha cambiado.

Quiero que os fijéis con atención en el cuerpo que tenéis delante. No tiene nada de especial, es sólo un cuerpo. ¿Por qué estáis aquí? ¿Qué es diferente? ¿Qué ha cambiado? Mi respuesta es vosotros. Habéis cambiado vosotros. Quiero que olvidéis todo lo que creéis saber de anatomía. Y que miréis esos cadáveres como si nunca hubierais visto un cuerpo humano. Coged los bisturíes, ponedlos bajo la apófisis sifoides, presionad con firmeza, sin remordimientos, y comencemos.

Anatomía de Grey, temporada 12, capítulo 1.

#RMs36 “If You Want It”, TV Girl

¡Buenos días, queridos! ¿Qué tal va la semana? Yo muerta morida, estoy disfrutando la vuelta a la vida deportiva pero las agujetas no perdonan la inactividad. La rodilla me está molestando un pelín pero no mucho, supongo que también tendrá que acostumbrarse. De momento, estoy probando diferentes alternativas para ver qué sitio me gusta más y a cuál tardo menos en llegar, que luego en invierno la pereza ataca y si no lo tengo medianamente fácil es posible que me deje atrapar por el sofá.

Hoy tenemos una recomendación de esas que le gustan mucho a Jose. Se llama If You Want That y es de un grupo de indie pop californiano llamado TV Girl. No he podido añadirla a la lista de Spotify porque no estaba disponible, pero en breve tendréis como adelanto unas cuantas canciones más ;)

¡Feliz mitad de semana!

¡Me voy a hacer yincanera!

Quizás os pille por sorpresa, porque jamás hablo de ello por aquí pero sí, queridos amigos, me gusta leer. Mucho, diría yo. Y desde chiquitita y todo. Los libros me han hecho visitar mundos maravillosos, vivir historias increíbles y conocer a gente fantástica con la que compartir impresiones, recomendaciones y pasar un buen rato hablando de esta afición común. Parte de culpa la tiene también Twitter, que en ciertos aspectos me parece la leche. ¿Quién me iba a decir hace algunos años que podría comentar aspectos de mis libros preferidos con sus propios autores? Es casi magia.

Entre todas estas personas tan bonitas que me ha regalado la unión de libros y redes sociales está Montse, autora del blog Con el alma prendida a los libros. Suelo fiarme de su criterio porque todos los libros que ella me recomienda me gustan bastante (para muestra un botón: El color del silencio, de Elia Barceló). Y una de las cosas que más me gustan de ella es que trata de ser imparcial a la hora de sus reseñas. En fin, que Montse me habló de YINCANER@S.

Es una iniciativa organizada conjuntamente entre dos blogs: Negro sobre blanco, de Ana Kayena, y De tinta en vena, de Carmina. Consiste, grosso modo, en realizar lecturas simultáneas de los libros que se recomienden y luego hacer reseñas en el blog de cada uno, en Amazon…

Si pincháis en el banner (espero que las organizadoras puedan disculparme por haber hecho uno más en línea con el estilo de mi blog) podréis saber mucho más acerca de esta iniciativa y cómo uniros a ella. Yo os dejo, que tengo que acabar de apuntarme como es debido y seguir con mis obligaciones ;)

¡Feliz martes!

Tú eres mi hogar

¡Hola, amigüitos! ¿Qué tal va el sábado? Yo me he levantado tardísimo, creo que mi cuerpo necesitaba reponerse de los madrugones de la primera semana de curro… Tampoco ha sido tan mala, excepto el viernes. Todos los viernes se convierten en un drama, no entiendo por qué pero es como una regla no escrita. Los clientes despiertan del letargo en el que han estado sumidos durante la semana y se dan cuenta de que necesitan todo para ya. Así que bueno, ya tenemos asumido que para desbloquear el logro Fin de semana tenemos que pasar por ese nivel difícil que es el Viernes de trabajo.

Antes de dejaros el monólogo de hoy, con el que cerramos temporada, quería comentar con vosotros una cosita que he visto en Twitter. Hace algunos días, Juan Gómez-Jurado, que es uno de mis escritores favoritos, compartía una imagen en la que una madre italiana trataba de incentivar el hábito de la lectura en sus hijos con un ingenioso truco. Y no creeréis lo que pasó… (bueno, mejor leed el pequeño artículo de Juan):

Efectivamente, le cayeron críticas por todas partes. Que si el WIFI es más importante que la lectura (madre mía, lo que hay que ver), que si no se puede obligar a alguien a que le guste leer… Yo apoyo 100% el razonamiento de Juan, ya que leer es básico para el desarrollo del lenguaje (que a su vez es esencial para el del pensamiento). Sí estoy de acuerdo con algunos comentarios en que cuando te obligan a leer algo lo disfrutas menos. Las lecturas que nos mandaban en el cole no fueron, a mi parecer, las más adecuadas para hacer que nos picase el gusanillo lector. Por muy obras maestras de la literatura universal que fuesen. Cuando tienes 10 o 12 años, lo que esperas de un libro es que te entretenga, te enganche, te resulte divertido. Y me vais a perdonar pero ¿el Lazarillo de Tormes? No, gracias. Lo leí para hacer el trabajo obligatorio y fin.

Profes de hoy en día, que tenéis la capacidad de cambiar las cosas, escoged varios libros que tengan buena acogida entre el público infantil y dadles a elegir entre ellos a los peques en clase… Y padres, es difícil que los niños adquieran este hábito si no lo ven en vosotros, ¡predicad con el ejemplo!

En fin, ya sabéis lo importante que es para mí la lectura, así que no os voy a dar más la brasa. Os dejo el monólogo de hoy, que habla de quienes forman el hogar de uno. Inevitable acordarme de ese bichito peludo que era mi casa y ahora me cuida desde el puente del arcoiris, y de esa persona que hace que estas cuatro paredes sean un hogar.

Nos acompaña un cover de Running on Sunshine de Golden Age. ¡Disfrutadlo, y el finde también!

En el colegio alguien me dijo que yo venía de un hogar destrozado. Lo decían cuando tus padres se divorciaban, aunque su divorcio fue lo menos destructor que hicieron. Cuando oí eso de niña, me pregunté si en los hogares destrozados vivía gente destrozada. Era una tontería,  pero sólo era una niña. Pero, hasta hoy, aún me lo pregunto.

Puedes construir una casa con cualquier cosa, hacerla lo fuerte que quieras. Pero un hogar es mucho más frágil. Un hogar está hecho de la gente a la que metes en él. La gente puede estar destrozada, claro, pero todo cirujano sabe que eso puede arreglarse. Que las heridas se curan. Que, por mucho que oscurezca, el sol volverá a salir.

Anatomía de Grey, temporada 11, capítulo 24.

#RMs35 “Tipo D”, León Benavente

Hola, queridos. ¿Qué tal la semana? ¿Ya habéis vuelto todos o algunos aún no os habéis ido de vacaciones? Para mí, estas tres semanas han sido intensas y ha habido tiempo para todo, especialmente para descansar, leer (¡cuatro libros me he terminado!), ver series (madre el final de Game of Thrones, qué ganas de que llegue la siguiente temporada)… Eso sí, para ponerme morena no. Simplemente no tengo melanina, no me funciona. Así que tengo un ligero tonillo dorado y para de contar.

Empecé el lunes en el trabajo y lo estoy llevando francamente mal, no voy a engañaros. Con deciros que hasta me ha salido un herpes labial gigantesco… Pero es lo que toca, mañana ya es jueves y el finde comienza a vislumbrarse por el horizonte. Además, no hay mal que por bien no venga: el calor infernal se está terminando (parece) y septiembre nos trae, ya al final, las fiestas de San Miguel en Castronuño, que son en las que hago peña con mis amigos de siempre, así que no todo es negativo de la vuelta al cole. Yo soy muy fan del otoño, ya lo sabéis.

Voy a ponerme con la cenita, que hoy estoy que me caigo, pero antes quería dejaros la #RMs que José ha escogido para nosotros. Se llama Tipo D y es de otro grupo de indie español, León Benavente. Esperamos que os guste mucho. ¡Buenas noches!

 

El tiempo se detiene

Último sábado de vacaciones. Ojalá pudiera hacer honor al título del post y ser capaz de detener el tiempo para que no llegase el lunes, pero me temo que no va a ser posible. Todo lo bueno se acaba, amigos… O quizás algunos no hayáis podido disfrutar aún de vuestro merecido descanso. Siempre he pensado que cogerse unos días en septiembre, cuando todo el mundo ha vuelto, es una gran idea, pero no sé si sería capaz de esperar tanto.

En fin, aquí os dejo el monólogo de hoy, que corresponde al capítulo 23. El 22 está dividido en dos partes pero no tienen monólogo, sólo una especie de conversación de Ellis Grey. Tampoco admito reclamaciones si os hace rayaros, ese tema lo lleva directamente la señora Rhimes. Nos acompaña una versión de uno de los temas principales de la primera temporada. Se llama Portions for foxes y este cover es de Pr0files.

¡Sed buenos y felices!

El tiempo se para cuando estás en un quirófano. Te acercas a la mesa, evalúas al paciente, coges el bisturí y luego te metes en una burbuja. Estás tú y tu operación, y lo demás no importa: no hay tiempo, ni dolor ni agotamiento. Nada. También pasa en la vida, cuando ocurre algo grave, una tragedia. Te bloqueas. Te retiras a tu burbuja. Durante lo que parece un segundo, hasta que miras arriba y te das cuenta de que ha pasado un año.

¿Cómo puedes volver al mundo? Te asusta. El tiempo se paró y ahora va a toda prisa. Estás buscando un salvavidas, algo que te dé esperanzas. Pero ¿estás preparado para dejar tu pequeña y feliz burbuja y volver a un mundo cegador, sangriento y terrible? ¿Estás preparado para lograr lo imposible?

Anatomía de Grey, temporada 11, capítulo 23.

Trilogía de la Ciudad Blanca (o de cómo es importante dejar a un lado los prejuicios)

Creo que fue Jorge Luis Borges quien dijo:

Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca.

Sinceramente, yo también. Desde pequeña, las bibliotecas me han fascinado, especialmente la de mi pueblo, que aparte de ser preciosa fue la primera que conocí, y la de la foto que véis arriba, que pertenece al Monasterio de Strahov en Praga y que pude contemplar hace algunos años en un viaje a la capital checa.

Pocas cosas me gustan más en el mundo que sumergirme en un libro y abstraerme del mundanal ruido. Desafortunadamente, no puedo dedicarle a la lectura tanto tiempo como me gustaría, o cuando sí puedo, no encuentro una novela que me atrape por completo. Pero en estas vacaciones he podido resarcirme gracias a los dos primeros volúmenes de la Trilogía de la Ciudad Blanca.

Debo confesar que era bastante reticente a leerlos debido a la animadversión que le cogí a su autora, Eva García Sáenz de Urturi, en redes sociales. No soporto a quienes utilizan la estrategia de seguir a gente que conversa con determinados escritores y que te dejan de seguir una vez consiguen tu follow. Me parece algo completamente contraproducente y que genera rechazo, al menos a mí. Lo unimos a una modesta bio de Twitter y a algunas entrevistas que leí et voilà… le había cogido un poquito de manía y no me apetecía nada enfrascarme en la lectura de esta trilogía situada en Vitoria.

Pero tras algunas opiniones de gente de cuyo criterio me fío al 100% en temas literarios, entre ellos mi madre, decidí darles una oportunidad durante las vacaciones. Y, sinceramente, me alegro mucho de haber vencido esas reticencias y prejuicios, ya que los he disfrutado como una niña chica.

En El silencio de la Ciudad Blanca, el inspector Unai López de Ayala, aka Kraken, y su compañera Estíbaliz Ruiz de Gauna deben investigar unos dobles crímenes idénticos a unos asesinatos rituales que sacudieron Vitoria hace 20 años. Un famoso arqueólogo, Tasio Ortiz de Zárate, fue encontrado culpable de estos crímenes y enviado a prisión por su gemelo Ignacio, policía. Los crímenes se reanudan pocos días antes de que Tasio vaya a disfrutar de su primer permiso penitenciario. Éste insiste en su inocencia y quiere limpiar su nombre ayudando a la policía con la investigación de los nuevos asesinatos. El tiempo corre en su contra y en la de los inspectores, que harán todo lo posible por detener al asesino antes de que siga matando durante las fiestas de la ciudad.

Esta novela consiguió atraparme desde las primeras páginas. Lo que me pasa últimamente con la mayoría de los libros es que la chicha no llega hasta casi la mitad, y eso me aburre soberanamente. Por lo tanto, parte del mérito de que me haya gustado tanto se la atribuyo a eso. La historia alterna el desarrollo actual de los acontecimientos con unos flashbacks de 1970 que no comprendes muy bien hasta que no avanzas en la lectura pero que serán la clave para desentrañar el misterio, pues nos cuentan el trasfondo que lleva al asesino a cometer esos crímenes. Respecto a los personajes, me parece que de los protagonistas, Unai y Estíbaliz, se dan en algunos aspectos pinceladas para comprenderlos pero aún tienen que desarrollarse más, me imagino que será en próximas entregas. Los secundarios están muy bien planteados, y logras empatizar tanto con ellos que sufres con todas las perrerías por las que les toca pasar. Mención especial a ese abuelo entrañable que tiene Unai. Para mí, la obra tiene un ritmo ágil, casi cinematográfico, que al final de cada capítulo te deja con ganas de saber, de seguir avanzando. Y unas descripciones de los diferentes escenarios que te ayudan a situarte en ellos sin resultar excesivamente pesadas. Y ya no os cuento más, que nunca sé muy bien dónde está el límite y no quiero que me acuséis de spoileadora, que no veáis la que me cayó el otro día en Twitter por compartir un falso spoiler de coña sobre Juego de tronos.

Los ritos del agua es la segunda entrega de esta trilogía. En ella, Unai y Estíbaliz deben verse las caras con un asesino cuya víctima, Ana Belén Liaño, está relacionada con el inspector López de Ayala, pues fue su primera novia. Aparece muerta según un antiguo ritual celta, y además estaba embarazada. De alguna forma, parece que este asesinato está relacionado con las vivencias de Unai y su cuadrilla durante el verano del 92, cuando conocieron a la fallecida en la reconstrucción de un poblado cántabro.

Este libro me duró menos de 48 horas, con eso os lo digo todo. Cabe destacar que, tanto en este como en el anterior, el trasfondo es la violencia dentro de la propia familia, que se trata de forma cuidadosa pero que esconde un horror casi incomprensible. Durante todas las páginas, la autora va dirigiendo nuestras sospechas hacia uno u otro personaje para, al final, dejarnos con un palmo de narices, ya que al menos yo no había pensado para nada en el verdadero culpable.

Ahora me toca esperar a que llegue la tercera parte (con lo poco paciente que soy yo, la verdad). Pero me siento orgullosa de haber dejado a un lado esas ideas preconcebidas, ya que de haber seguido en mis trece me hubiera perdido disfrutar de una lectura de esas que os decía más arriba, de las que hacen que te abstraigas de todo y sólo quieras seguir devorando más y más páginas, y que luego lamentas haber terminado tan pronto.

Tras estas dos novelas, le tocó el turno a Espérame en la última página, de Sofía Rheis, que está entretenida y se lee rapidito. Y ahora mismo estoy con El color del silencio, de Elia Barceló. Es una recomendación de Montse, a quien siempre hago caso. Ya os contaré ;)